Viernes, 3:00h, Barcelona, cierto local nocturno.- ¿Quieres uno? –le digo mientras le ofrezco un chile.
- ¿Qué? ¿Cómo? –contesta mientras lo coge.
- No te lo tomes con la misma lascivia con la que yo me lo metía en la boca. He visto como sonreías..
…/…
-¿A qué te dedicas?
- Estudio, ¿y tú?
- Yo ahora también, a ti.
…/…
- ¿Qué hacías antes con el teléfono?
- Escribía. Tengo un blog.
- ¿No escribirás sobre mí?
- No, tranquilo –contesté. Mentira.
…/…
- Y esto, ¿Qué es? ¿Es de una marca de motos? –me pregunta mientras pasa la mano por la serigrafía de la camiseta.
- Sí, antigua. No te haré la broma de la marca y su relación con cierto conjunto de atributos varoniles.
- Ah, Bultaco -dice.
- Estoy por preguntarte por si muerde.
- ¿Quién?
- El cocodrilo.
- Jajajaja.
…/…
- ¿Nos movemos?
- Sí, te sigo –le contesto.
…/…
En la oscuridad, después de comprobar que lleva brackets, descubro que los pantalones de chándal que lleva, podrán ser discutiblemente antiestéticos, pero facilitan determinados accesos.
…/…
- Oye, me ha encantado conocerte. Me voy a bailar un rato.
- Ah -contesto por contestar.
Viernes, 7:00h, Barcelona, en un piso.
Me despierto sobresaltado y sudoroso, posiblemente una pesadilla. Recuerdo los últimos momentos de esta y me levanto rápido directamente a mirar mis pantalones. La cartera y el teléfono siguen ahí. Vuelvo a la cama aliviado.
Domingo, 13:15h Barcelona, Platja de la Vila Olímpica.
Paseo por la orilla, cosa que hago cuando me aburro en la playa. A cierta distancia, me parece verlo. A medida que me acerco, confirmo la sospecha. És él. Sobrepaso su posición, veinte, cuarenta, no sé, hasta que se acaba la playa. Media vuelta y encaro el regreso. Está ahí, sospecho que junto a su familia. Creo que me ha visto. Justo a su altura disimulo indisimuladamente una mirada. Cuando dejo la mirada, sonrío. Sin verlo se que el también ha sonreído. Chándal, brackets, bultaco. Me tiro al agua.




