Tenemos con nosotros al autor de la sorprendente novela “Galones o litros, pulgadas o centímetros: la disyuntiva”.- ¿Qué le llevo a escribir esta novela?
- Bien, si. En uno de mis viajes, me encontraba frente a dos señales que indicaban direcciones opuestas. En ese momento quise ir a los dos lugares, a la vez, pero fui consciente de que el don de la ubicuidad, como tantos otros, no me había sido otorgado, por lo que di media vuelta y me volví a mi ciudad.
- ¿No cree excesivo destinar 168 páginas a agradecimientos y solo una al texto novelado?
- Exactamente el 97,2345662% de los lectores no se leen los agradecimientos. ¿Ha mirado usted si en realidad la novela no estaba ahí? Seguro que no, pero en mi próxima novela le agradeceré que me entrevistase para la anterior. ¿Raro? No. No se trata de una novela solitaria, es la primera de una exalogía.
- Para llegar a escribir un trillón de novelas, ¿seguirá algún método en concreto?
- Lo primero que tienes que hacer es abstraerte y una vez conseguido esto, todo fluye. Empiezas a escribir y escribir hasta que completas la obra. Después viene el trabajo de síntesis.
- Yo no soy muy de números, pero no creo que tenga tiempo a completar su “exalogía”.
- Si usted mira las cosas desde puntos de vista tradicionales, es posible, pero añada una nueva dimensión, un nuevo estado de la materia y la posibilidad de auto-encarnarse, multiplican enormemente las posibilidades.
- ¿Habla usted de auto-clonación?
- La clonación es un burdo intento pseudo-científico. La auto-encarnación es mística, va más allá, tanto, que le da tiempo de ir y volver varias veces.
- ¿Se trata de una obra autobiográfica?
- En algún pasaje, puede que alguno de los presentes y a la vez ausentes protagonistas se pueda llegar a confundir conmigo. Tal vez si cambiásemos el orden de las sílabas de una palabra podría tratarse de un trazo biográfico, pero jamás me autorizaría a mi mismo, sería como acabar con ese halo de misterio que me rodea. Uhhhhh.
- ¿Cómo se le ocurrió el título?
- Fue como una revelación, una vez acabado el primer folio del borrador, se me manifestó, y en absoluto me influyó en la construcción de la trama.
- ¿Es una reflexión sobre la bipolaridad?
- No me atrevería a decir tanto. Esto es como querer reducir el problema a tener que escoger entre el de naranja o el de limón. Yo siempre he preferido el de cola, ¿y usted?
- Bien… yo… el polo norte.
- Sabia elección, pero eso le plantea un nuevo problema, ¿el magnético o el geográfico?
- Pues no sabría decirle…
- Aquí quería llegar. Con cada elección que tomamos, surgen nuevas como consecuencia de la primera y así sucesivamente. Mucha gente cree que tenemos que optar por algo, es obvio, pero lo desestimado no se tendría que convertir en descartado.
- ¿Postula entonces hacia posiciones descartianas?
- Yo apuesto más por la comunión entre el o-ismo y el y-ismo.
- ¿Se cree un escritor outsider?
- En absoluto, si Miguel Hernández viviera estos tiempos seguro que habría escrito “El niño disyuntero”.
- ¿Estará trabajando en las siguientes entregas?
- Es pronto para esto. Ahora tenemos (ya sabe quien) sobre la mesa la posibilidad de hacer un guión basado en la novela, pero aún no sabemos si para realizar un largometraje o una mini serie de televisión.
