Llaman al móvil.- ¿Si? –contesto.
- Sí –respondo firme.
- ¿A qué hora? –pregunto ansioso.
- ¿Dónde? –inquiero inquieto.
- Allí estaré -asevero ilusionado.
- Sí –respondo firme.
- ¿A qué hora? –pregunto ansioso.
- ¿Dónde? –inquiero inquieto.
- Allí estaré -asevero ilusionado.
La propuesta era atractiva, total la inversión no era excesiva. Me vestí para la ocasión, casi, casi, con mis mejores galas. En la ducha, un “run” “run” me recorría el cuerpo pero me tranquilicé con un “Tranquilo, que chollos ya no quedan.” aunque también pensaba “¿Y si queda uno?”.
Ahora, cuando todo ha pasado, tengo la duda, ante la estafa, de si mis sueños son “normales” o no. Sólo contestar al móvil, me dijo una voz amiga “¿Vienes esta noche al cine? Si vienes, conocerás al hombre de tus sueños” y ya me veis, de nuevo aquí.






