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viernes, 17 de septiembre de 2010

I have a dream III (false)

Llaman al móvil.

- ¿Si? –contesto.
- Sí –respondo firme.
- ¿A qué hora? –pregunto ansioso.
- ¿Dónde? –inquiero inquieto.
- Allí estaré -asevero ilusionado.

La propuesta era atractiva, total la inversión no era excesiva. Me vestí para la ocasión, casi, casi, con mis mejores galas. En la ducha, un “run” “run” me recorría el cuerpo pero me tranquilicé con un “Tranquilo, que chollos ya no quedan.” aunque también pensaba “¿Y si queda uno?”.

Ahora, cuando todo ha pasado, tengo la duda, ante la estafa, de si mis sueños son “normales” o no. Sólo contestar al móvil, me dijo una voz amiga “¿Vienes esta noche al cine? Si vienes, conocerás al hombre de tus sueños” y ya me veis, de nuevo aquí.

martes, 12 de enero de 2010

Y para muestra, un ...

¿Sí o no? No, no subirá… ¿Y si sube? No… Si sube otro… pierde toda la gracia. Ah, pero… ¿tiene gracia? Gracia, gracia… no. Morbo. Clac, clac, clac, clic. Morbo (del lat. morbus) (1) enfermedad (alteración de la salud), (2) Interés malsano por personas o cosas (3) Atracción hacia acontecimientos desagradables. Buf…. (1) Vale, (2)… malsano, malsano, no, pero interés mucho y (3) … ¿desagradables? … no se, no se. Tuuuuuuuuuuuuu.

- ¿Servicio de habitaciones?
- Si, ¿que desea?
- Verá… mi aparato… de televisión, no funciona.
- Tranquilo señor le enviamos el técnico de mantenimiento.
- Gracias.

Clinc. Mueca desagradable en el rostro… el técnico de mantenimiento…. Yo no quería… ¿llamo que ya funciona? No, no, el ridículo ya está hecho. Se lo pondré algo más difícil. Aparte de desenchufar el aparato… cambio la polaridad de la pilas del mando a distancia… igual cuela. ¿Y si…? Toc toc.

- ¿Si?
- Mantenimiento.

Abro la puerta y… Alcalá, bueno, ahí está quería decir. “Siiiiiii” Es él. Le caudillo, perdón, le franqueo el paso, mientras balbuceo un “Hola”.

- Vengo a mirarle el aparato… de televisión, por si es una tontería.
- Tu mismo… - digo mientras pienso que el suyo no sea una tontería.
- Si no hay lucecita aquí es que no hay corriente –dice y se da la vuelta y se arrodilla. Ante mi, sí, el mismísimo botones. Si la casaca roja le quedaba de maravilla, esos pantalones negros, ahora prietos…

- Está desenchufado… Meto la clavija y ….
- Vaya, que tonto.
- Tranquilo señor, habrán sido las de la limpieza… -me contesta mientras coge el mando a distancia. Rápidamente, al ver que sigue sin funcionar abre el compartimento de las pilas, las pone correctamente y enciende el aparato... de televisión.
- Ve, ya está, una tontería.
- Bueno, aprovechando que estas aquí….
- Usted dirá , señor.
- Hay otro aparato…
- ¿Si?
- Aquí en el lavabo, pasa, pasa.
- ¿Este?
- Si.
- Es el secador.
- Ah, eso ya lo sabía, lo que no se es para que sirve esto –y me acerco, no rozándole, directamente entrando en contacto con sus veintijustitos años, señalándole la base del soporte del secador.
- Esto es el enchufe…

Tiiiiiiiiiiiiiiiit. (pausa) Tiiiiiiiiiiiiiiiiit. (pausa). Tiiiiiiiiiiiit. A duras penas alcanzo el teléfono.

- ¿Si? –digo con voz algo pastosa.
- Son las 9 de la mañana. Buenos días.
- Buenos días –y cuelgo, convencido de haber contestado a un ordenador. La habitación está a oscuras. Silencio. Veo el piloto del aparato… de televisión encendido. ¿Buenos días? Con lo buenas que eran las noches…

PD: Morbo : (1) Sí, enfermo. (2) Sí, por las personas y por los aparatos. (3) Atracción sí, pero desagradable solo es el final.

viernes, 12 de junio de 2009

Regalo (In)


Tengo que confesar una cosa. Aquí, el tono jocoso-festivo de muchos post que publico queda aparcado. El texto me sale ronco y entrecortado.

He tenido un regalo. Si, alguien escribió sobre mi. Bueno, sobre mi, no, sobre mis textos, pero no encima, sino acerca, aunque él este relativamente lejos, en la distancia, física.

El miércoles por la mañana, lo leí. El título y una palabra me hicieron sospechar. Lo tuve que leer tres veces y consultar un par de palabras en el diccionario, hasta cerciorarme de quien (o sobre, no encima, acerca, lejos) hablaba.

Oh!, tierra!, trágame!, pensé. Después le pedí, a la tierra, que esperase un momento, que quería disfrutar del post una vez más.

Dice cosas que me han ruborizado y causado alguna reacción físico-química en mi organismo. Lo que él no sabe es que en todo esto hay un muy mucho de acción-reacción.

Obtener este, para mi, tesoro, tiene un peligro. Hasta ahora conocía la técnica del rodillo. Tengo que aprender el estilo "Fosbury" para poder seguir.

Recibir este tipo de cosas no es el objeto de este blog, pero gustan. Lo cree como un divertimento, que casi se esta convirtiendo en vicio y lo mejor que he encontrado en el, hasta el momento, son personas.

El post está escrito con tal exquisitez que es difícil saber a quien se refiere. Yo, solo para llevarle la contraria, de exquisito, este post, no tiene nada, pero si que nombro a mi regalante. Tic, tac, tic, tac.



PS: Lo importante del post es lo anterior. Lo que sigue es un complemento musical que me sirve para alargar el agradecimiento. Sólo son tres minutos y medio más de agradecimiento. Ah, y si lo que habéis leído y no os ha gustado, la culpa es del regalante. Note el oyente como pronuncia Joan Baez las erres. Los ingleses y americanos detectan fácilmente a un español por la pronunciación de las erres.




Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros, que cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes al hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario;
Con él las palabras que pienso y declaro:
Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día, grillos y canarios,
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
Y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos, montañas y llanos,
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
Los dos materiales que forman mi canto,
Y el canto de ustedes que es mi propio canto,
Gracias a la vida que me ha dado tanto.

martes, 2 de junio de 2009

Dadicilef



La fotografía que encabeza este post es más propia del blog de Stullfider que no de este experimento de blog. La canción decía “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida” y la foto no es ni más ni menos que eso. Una sorpresa. El día 27 y la fila 72. Esa era nuestra fila. No se aprecian muy bien la S y la D. Me tocó “sinistra”. Estaba muy arriba. Casi en el cielo. Igual por eso toqué el cielo. El nombre del blog es un intento de escribir una palabra al revés. La dislexia apareció por ahí. Dos números costarían dislexiarlos. Ahí están.

Roma según este blog sería Amor. Lástima que no se llamase Dadicilef. Es lo que sentí. Tanto reírme de todo y con todo y me cuesta un montón expresar ese sentimiento tan sencillo como es la felicidad. Me lo pasé en, y a lo grande. Disfruté como hacía tiempo no lo hacía. Tuve la suerte de ganar, si, aquí jugamos todos, en París, pero fue un triunfo demasiado sufrido. Aquí, la suerte, que en esto del deporte influye y mucho, estuvo de nuestro lado. Fue como esas sinfonías que van marcando un “in-crescendo” hasta la apoteosis final. Y aún me dura, todas estas artimañas tecnológicas ayudan. Me gustaría transmitir y compartir con vosotros esta alegría, a parte de simpatías por los colores, no se como, igual estas líneas ayudan. Bueno, basta de sentimentalismos, venga, que sólo nos quedan seis. Jajajajaja.

jueves, 16 de abril de 2009

I have a dream II

Pulso el botón de llamada del ascensor. A los pocos segundos, clinc, el avisador anuncia la llegada de la cabina. Se abren las puertas y entro. Como siempre, al mirar el cuadro de mandos, dudo. La disposición de los pulsadores o sensores de los pisos acostumbra a ser diferente y mis dedos siempre tienen la tendencia a irse a pulsar la tecla de alarma. Pulso el 0. Me sitúo justo en medio, para equilibrar pesos. Las puertas se cierran. Empieza el descenso. Como casi siempre miro a la parte superior de las puertas. Dos pisos más abajo se detiene. Clinc. Las puertas se abren. Aparece un chico de veinti pocos, bien parecido, muy bien parecido. Doy un paso atrás. El entra. Yo balbuceo algo como “mmuu” a modo de saludo. Re-pulsa el botón del 0 y se aparta ligeramente de la botonera. Me da la espalda. Un aroma me llega. Como de estas cosas no entiendo, no se si es de desodorante o de colonia o de ves a saber que es, pero de lo que estoy seguro es que ni es pachuli ni es mi desodorante. Volvemos a bajar. Mentalmente canto “Que se pare, que se pare”. Cuatro pisos y clinc. Se abren las puertas. Entra una mujer, de mediana edad. El chico se desplaza a mi derecha y da medio paso hacia atrás, para dejar sitio a la nueva viajera. Esta pulsa su destino y se queda situada perpendicularmente a nosotros. El aroma me llega más. Mis ojos van desde el pelo liso del joven, al indicador de los pisos y se cruzan con los de ella. Ella me sonríe. Yo devuelvo la sonrisa y mis ojos huyen de los suyos. Mi mente infantil vuelve a la carga: “Que se baje, que se baje.” Clinc.. 4º Piso. Ella se baja. Yupii!!! Las puertas se vuelven a cerrar. Los dos nos quedamos en la misma posición. Tengo su cuello a tiro. “Que se pare, que se”. Clinc. No me ha dado ni tiempo a acabar la cancioncita. Nos volvemos a detener. Oigo un sonido como “nich”, de desaprobación. Las puertas se vuelven a abrir. En el descansillo, nadie. Él, se mueve ligeramente, inquieto. Las puertas se vuelven a cerrar y nos ponemos de nuevo en movimiento. “Que se pare, Que se pare”, vuelvo a cantar internamente. Y se para. Alzo la vista. El 0 iluminado. Dibujo una leve mueca de desaprobación y me doy cuenta que él ya no está. Clinc. Se cierran las puertas. Noto el movimiento ascendente. Ya no hay canción interior. Sin saber donde voy, me quedo absorto en un “multiple choice”. ¿Qué hubiera o hubiese hecho en ese cuello embriagador? a) lamerlo. b) besarlo. c) morderlo. d) hacerle un chupetón. e) combinaciones de a,b,c y d en orden aleatorio. f) sacarle ese punto negro que afeaba el panorama.

viernes, 27 de febrero de 2009

I have a dream I

Un local, ambiente limpio, gente, pero sin agobio. La música suena lo suficiente para acercarte a alguien para hablar. Estoy hablando con un chico joven, de mi estatura, moreno, pelo largo. Hablamos de nuestras cosas. Reímos. Sonreímos. De vez en cuando un gesto de complicidad fugaz. Su cara me suena, seguro, pero no se de que. Su acento, aún me suena más, pero nada. De vez en cuando, un roce. De vez en más, una mano que se posa en el brazo, para enfatizar una frase. Y de repente pasa. Smuah (un piquito), rápido. Seguimos el juego. El siguiente smuah tarda, pero llega inexorablemente. Igual de rápido. Seguimos el juego. Smuuuuahhh. Este ha sido de libro (algo más que labios). Esto se está poniendo al rojo vivo. Estoy como una moto. Nuestras miradas no paran de cruzarse. Después del tercero “de libro”, me lanzo y lo acompaño con una mano, del todo inocente, en la nalga (creo que izquierda). Cuando la retiro, casi imperceptiblemente, con su mano derecha, se toca su nalga. La escena se va repitiendo, si, la misma. Me empieza a inquietar ese último movimiento. Me fijo bien, y lo descubro. Cada vez que mi mano se desliza por encima de su nalga, el, se re-sitúa los gallumbos. Ahora ya se quien es. Juego, set y partido. Y sigo durmiendo.