Llegó, como de costumbre, muy pronto. Le dio la impresión de ser el primero. Tras dejar su bolsa y encender el ordenador, se fue a por el primer café del día. Mientras revolvía el café, le echó un vistazo a las cabeceras de los emails. Aparentemente, nada urgente. Abrió el primero, en vista de su extensión, decidió hacer una lectura en diagonal, sorbió un poco de café y se quemó. “Mierda”, pensó, “tengo que hablar con los de mantenimiento, para que hablen con los del “vending” para regular la temperatura de la máquina”. La “diagonal” le había dicho que el email, no era importante. El siguiente email : “m.gilipollas@estoesundesas.tre on Mon, 1 Mar 2010 20:27:02 +0100. The e-mail account does not exist at the organization this message was sent to. Check the e-mail address, or contact the recipient directly to find out the correct address.”. Después de revisar que no se había equivocado en la cuenta, pensó, “Mierda, la puta informática vuelve a fallar, tendré que hablar con esos listillos. Me tienen manía desde el día que entre, salí y volví a entrar en su departamento. No lo entendieron, no tienen sentido del humor”. Atendió el siguiente email. Le devolvían un informe en el que supuestamente habían unos datos erróneos. Lo revisó y lo que él había adjuntado era lo correcto… pero… a ver… “jooooder, la que me paso los datos la había cagado en un cortar y pegar, arrastrando una puta suma. Su … bendita madre… recorcholis!!!”. El rato fue pasando. Leyó otro email: “l.soplapollas@estoesundesas.tre on Mon, 1 Mar 2010 20:40:23 +0100 The e-mail account does not exist …”. Otro destinatario, pero la misma coletilla. Vio que habían unos cuantos más, y todos los había enviado a la misma empresa, la suya. Suspiró, pero con mala leche. Alzó la cabeza, pero en los cubículos cercanos no vio a nadie. “Es que aquí cada uno va a su bola y hacen el horario que les sale de las pelotas”, pensó. Envió un email a eva.g@je.mail.out, preguntando cuando estaría arreglado el servidor de correo, no podía estar incomunicado. Sonrió por su astucia.Esperando la respuesta, abrió su blog, y empezó a hacer el mete-saca de la vida del blogero. Leer (diagonalando a veces) y comentar. Cuando le pareció que el “break” había sido suficiente, abrió el informe que tenía que acabar aquella semana. Se sorprendió que todos los datos que necesitaba, ya los tenía. Se ensimismó en su trabajo. Su reloj biológico lo desensimismó; las 13:30. Tenía hambre. Volvió a levantar la cabeza y no vio a nadie, se levantó y más de lo mismo. Desconfiado él, enseguida pensó en que le estaban gastando una broma y que aquello iba de “cámara oculta”. Pero una cámara oculta sin gancho… se le heló, por un momento, la sangre, pensando que le podían haber visto acceder a ciertas páginas… pero no, seguro que no era eso. Se sentó. Cogió el teléfono y marcó el número de centralita. Le saltó el “puto ordenador” con aquello de “Si desea hablar con fula-department pulse uno, si desea hablar con menga-department… etc, etc”. Como se lo sabía, pulso el nueve, y tras el “Su llamada se está transfiriendo” oyó el tono de aviso de una nueva llamada. Dejó la suya en espera y recuperó la que entraba. “Diga”. Silencio. “Diga”. Silencio. “Esto Es Un Desas, le habla Axel, dígame” dijo. Silencio. Más silencio. “A la mierda!” y colgó, y recuperó la llamada de centralita. El tono que le dio era el de llamada cortada. “Otra cosa más a la lista. Centralita… ¿de quien depende?... de “Servicio interior” o de “Servicios generales”. Da lo mismo, lo enviaré a “Facilities””. Se fue a comer y al salir por la puerta principal no vió al “segurata”.
Mientras esperaba a que le sirviesen recordó que habían despedido al “segurata” por guardarse las fotos del scanner corporal. También recordó, que a Trini, la de centralita, también, por haber dejado el micro abierto mientras se defecaba en algún directivo. Ah, y también al de mantenimiento, por alguna tontería, ah sí, porque no le había dado la gana cambiar el fluorescente que tenía encima de la cabeza, tras semanas de crepitar. Que tiempos corrían…Y se le encendió una bombilla, a M.Gilipollas y a L.Soplapollas también se los habían cargado y… habían externalizado el departamento de informática y a sus compañeros los había “afectado” (¿afeitado?) un ERE. Y al mismísimo H. de la G. Puta y a su subordinado L. Culos los habían deslocalizado, creía recordar que a Yuandé y…. que…. que… era el único que quedaba en la empresa. Añoró a todos sus compañeros caídos (o empujados, o rasurados) no por amistad sino por sus perfiles profesionales, ya que gracias a su alto nivel, de incompetencia, el sobresalía. Por solidaridad pensó en dimitir, pero… ¿a quién enviarle la dimisión?
A mi querido Wardrobex, por su primer aniversario.
