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lunes, 25 de enero de 2010

No milk today

No soporto la leche. No soporto la mantequilla. No soporto el queso. No soporto el yogurt. No soporto la crema de leche. No soporto la nata. No soporto ningún producto lácteo. ¿Me he dejado alguno? Puntualizo, no soporto los productos lácteos de la vaca, cabra y oveja, la única excepción es el queso de búfala, pero nunca crudo.

Quedo con unos amigos en una coctelería, de esas de toda la vida. ¿Qué tomáis? Un “Alexandra”, ah, pues yo otro y yo otro y yo... Me dejo llevar. Los pido, y veo la elaboración. Ay, bueno, no será. El combinado rezuma espuma. Encima de la espuma espolvorean canela. Brindamos. Para no meter mis labios en la espuma bebo con cañita. Sabe a ginebra y a "no soporto". Me lo acabo rápido.

Para enmascarar el gusto de la leche, cuando era pequeño, ponía una gran cantidad de Cola-cao. Ahora ¿he de poner ginebra? Sigo sin soportarla.

PD: En un post anterior, dedicado, como regalo de mi cumpleaños (es correcta lo anteriormente escrito) hacía referencia a la canción “No milk today” de los Herman’s Hermits. Hoy la cuelgo.




martes, 15 de septiembre de 2009

Shopping

Entró en la tienda. El golpe fue duro. Pensó por un momento en la palabra gripe y dio un repaso fugaz al abecedario, pero nunca llegaba más allá de la H, pero ese día no se entretuvo a discernir entre la aspirada o la sorda. Miró al dependiente, al verlo sin bufanda, empezó a respirar aliviado, y le miró atentamente la nariz: no goteaba. Era simple y llanamente el aire acondicionado. Manía de tenerlos a todo trapo. Ya tranquilizado, pensó que igual la temperatura era la correcta, había oído que en la calle estaban de 38º, si, si, pero como siempre debía ser “a la sombra”, cosa que tampoco llegaba a entender nunca, fuese por donde fuese, siempre le tocaba “tendido sol”.

- Buenas tardes –dijo educadamente.
- Buenas tardes –contestó el dependiente, bastante más educado, ya que lo dijo mirando al cliente.

Dio un par de vueltas por todos los expositores que había en la tienda, un simple “vuelo de reconocimiento”. Se oía una voz de mujer cantar “Transport me away to the place of my dreams”. En la segunda pasada, el dependiente le miró, distraído. Escogió el pasillo más alejado del mostrador, pero por el lado más próximo a la caja y empezó a pasar cajitas. Clac, clac, clac, clac y clac. Acabó con la primera fila y siguió con la siguiente, clac, clac, y levantó la vista, mirando hacia el dependiente, mientras continuaba su particular búsqueda. Sus vistas se cruzaron. El dependiente, pensó, “Jooooder, un plasta. Me está mirando y sigue pasando cajitas.” El cliente, le leyó inmediatamente el pensamiento, se dio la vuelta y comenzó de nuevo el clac, clac, en la estantería de enfrente. Con el rabillo del ojo, vio, a través del espejo situado al final del pasillo, al dependiente, pero no podía asegurar si le observaba o no. Le encantaba hacer el papel de “sospechoso habitual”. En sus “vuelos de reconocimiento” sólo había intuido la presencia de una cámara de seguridad. La mujer continuaba con su lenta cadencia “Your reasons are noble”. Se le acabó una fila, y pasó a la siguiente. Clac, clac, clac, y pensó “¿Y si me quedo con la vista como decía mi abuela? Todo el resto de mi vida mirando por el rabillo. Que sí, que si, que era casi para lo que vivía o malvivía o subsistía, pero en este caso era otro rabillo.” Pasó a la siguiente fila, mirando distraidamente, Cloc, cloc. Ese sonido le detuvo, algo ocurría. Estaba en la zona de recopilatorios con funda de cartón. Aquello no le gustó y cambió de pasillo.

El dependiente, le miró, cuando pasó cerca, abrió la boca, pero no articuló palabra, solo le siguió con la mirada. Se detuvo en el pasillo central, hacia la mitad, y antes de empezar con el clac, clac, clac, se fijó donde estaba. Letra H. Alzó algo la vista y leyó “Pop/Rock”. De música no entendía mucho, más bien nada, pero había leído algo de que era como mezclar peras con manzanas, y como de frutas tampoco entendía mucho, dejó de elucubrar. Se detuvo en uno y leyó el artísta: Herman’s Hermits. “¿Este no tendría que estar en la letra G?” pensó. Miró el título del cd: “Lo mejor de Herman’s Hermits”. Le dio la vuelta y miró la lista de canciones. La primera ponía “Years may come, years may go". Alzó la vista hacia el dependiente, pero este estaba distraído mirando un monitor. De inglés tampoco sabía mucho, más bien nada, pero le sonó a canción “con mensaje”. Continuó con la lista y se detuvo en la cuarta: “No milk today”. Por su mente pasaron decenas, no, centenares, no, miles de imágenes que se cortaron abruptamente.

- ¿Desea que ayude al señor? –oyó a sus espaldas. El sobresalto hizo que el cd que tenía en su mano, cayera sobre los otros.
- No, no –balbuceó -Creo que he encontrado lo que buscaba –prosiguió sonrojado, mientras se giraba hacia el dependiente. El dependiente miró el cd que tenía en la mano y dijo:
- Buena elección. Existía un disco de idéntico nombre pero del 69, de abril, concretamente, pero está descatalogado –dijo el dependiente.
- Ah –contesto el cliente, dejando la boca entreabierta. Cuando ya empezaba a babear, no sabía si por el porte, por la sapiencia o por la cadencia a la hora de hablar del dependiente, recordó “No milk today”.

Mientras se dirigía a la caja la canción decía “I want to see it, I want to feel it, I want to taste it”.

miércoles, 10 de febrero de 2010

(o más bien pensé)

Decía, no hace poco(*) que no me gusta la _____. El día siguiente de publicar el lácteo post, por la mañana, al abrir el armario de los potingues, lo primero que vi fue un frasco que ponía “Body Milk”. Al ser muy temprano no quise discutir si era “de” o “para”. Me entretuve desayunando, y cuando me di cuenta me dije (o más bien pensé), “_____s, que tarde es!” y salí echando (que no “lechando”) _____s. Después de pedir, en una cafetería cercana a mi destino laboral, mi primer café del día, el camarero me preguntó aquello que más odio: “¿Con _____? Tras mi insolente respuesta me dije (o más bien pensé) “_____s, en Madrid, bueno, ¿pero aquí?”. Al sentarme, me di un ligero golpe en la rodilla, pero muy ligero, casi desnatado, me acordé de la _____ que me había dado hacía pocos días al caer de la moto y me dije (o más bien pensé) “_____s, con la puta barra”. También había sido mala _____, que en ese preciso momento, cuando yo pasaba, alguien abrió una puerta y en ese momento, bueno, pasado el susto, me tenía que haber dicho (o más bien pensado), “Me cago en la _____”. El día se había vuelto obsesivamente blanco y vi la luz, aquello que explican aquellos que se han ido pero han vuelto (aún no se ni a donde ni de donde) y me dije (o más bien pensé) “Sería la _____ que me tocase la primitiva”. Pero decirse (o más bien pensar) no equivalía a que lo hiciera, lo cual me dio a pensar (esta vez no me auto dirigí a mi mismo) que en realidad era un sueño, que me tocase la primitiva, o ¿era la _____ lo que era un sueño?

Volviendo a casa, obvia decir que como iba (a toda _____), increpé a un conductor que se me cruzó diciéndole, de pensamiento, que no estaba (jamás lo he estado) para liarme a nada “Cabrón, haber si te doy dos _____s”. Las tres cosas, lo de cabrón y las otros dos, muy merecidas, pero rápidamente me arrepentí. “A tu edad y aún no te has liado a nada” me dije (o más bien pensé). Al final, en la tranquilidad del hogar, tumbado en el sofá, pensé (estaba agotado de decirme cosas), que estaba hecho pol… no, no, quita, molido, sí, o no, molido no, que el café… ya sabes, ¿muy cansado?, sí eso, muy cansado. Tomé una decisión, sí, ni me dije ni pensé ni _____s. Me di una ducha fría, helada, me puse el pijama y me metí en la cama. Y pensé (en la cama no hablo conmigo mismo, que me molesta el ruido), “Chevy, eres la __..., no, no, la hos..., no no”. “Chevy es que mira que eres”.


(*) El “hace poco” es relativo, en el tiempo, es lejano (no entraré a discutir la relatividad de la lejanía) pero cercano en número, o sea, hace dos post’s.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Encuentros XI

- Qué subas –le dice el de, aparentemente, más edad.
- Pues que sepas que es verdad –dice el que está en la calzada.
- Aunque sea verdad, yo no me lo creo –sentencia el tercero, segundo de la acera.

Un autobús tuerce en lo alto de la calle.

- Qué subas –le repite.
- Tu jamás te crees nada –exclama levantando ambas manos, una con un bastón, la otra con la inevitable bolsa de plástico.
- Eso no es verdad.

El autobús se acerca, lentamente.

- Qué subas, coño.
- Es una verdad como un templo.
- Será una verdad inacabada, como la Sagrada Familia.

El autobús está a una treintena de metros.

- Qué subas, joder – dice el de siempre, subiendo el tono de voz.
- ¿Y tú que sabes?
- De eso, algo sé, ¿o no?

El autobús está muy, muy cerca.

- Qué subas!!!

Ruido. La última frase no me ha llegado. El autobús pasa de largo, y con él, el ruido. El semáforo se pone verde. Cruzo. Me giro, y ahí están, dos encima de la acera y el otro en la calzada. No sé de que hablaban esos ancianos, igual filosofaban sobre la verdad.

Llego a casa y leo: "Gay a su pesar. EE.UU. Un político californiano que se destacó por sus posiciones contra los derechos de los gais ha admitido que es homosexual. "Soy gay", dijo el lunes el senador estatal republicano Roy Ashburn, divorciado y padre de cuatro hijos. El miércoles pasado fue detenido por conducir bebido a la salida de un club gay cerca del Capitolio de Sacramento, la capital de California. Ashburn había votado en contra de los matrimonios gais y en contra de que el 22 de mayo sea el día de Harvey Milk, en honor al activista gay asesinado en 1978. El senador ha justificado esta postura diciendo que reflejan "los deseos de la gente" de su distrito y que su deber es representar a sus electores, no su punto de vista.

Ojos como platos. En mi cabeza resuenan los acordes de Encuentros en la Tercera Fase. ¿Será verdad? ¿Llegará el día que Rouco Varela diga que no cree en Diós y sólo defiende las creencias de los católicos?