lunes, 19 de octubre de 2009

Absurdo XIII

- El mercado de los cítricos anda revuelto.
- Yo, es que de economía, no entiendo.
- Y en la costa... peor
- Yo, es que de turismo, no entiendo.
- Buf, y el de los relojes de alto cante, no veas.
- Yo, es que de...
- Tampoco entiendes del hondo, me ibas a decir no?
- Si, bueno....
- Y de coches ¿tampoco?
- No, pero el otro día se me rompió la gürtel de transmisión.
- ¿La qué?
- Tu entenderás de marcas pero de mecánica, nada.
- Lo justo.
- Yo tampoco, pero tengo un coche alemán que se paró.
- ¿Y?
- El ordenador de abordo decía "gürtel kaput".


jueves, 15 de octubre de 2009

Estesia (With or without)

Finales de junio. Una ligera brisa sopla sobre el ondulado paisaje. El horizonte, algo inclinado, deja entrever un pequeño lago, tras unos árboles. Paja, al fondo, apilada. Huele a seco.

El dorado rastrojo sirve de fondo (y de primer plano), a unos desaliñados mechones, teñidos de oro. El aire levanta alguno, igual pasa con una hoja del libro, aguantada en parte por los dedos de una mano, que meñique en suspenso, nos deja ver una generosa uña, cual amenazante arma de rasguñar.

Sobre un aterciopelado manto, azul marino, reposa una camiseta, blanca ella, a modo de papel estrujado. Los pantalones, de “serge de Nîmes”, decolorados en la parte superior del muslo o inferior pelviana, inundan el cuarto inferior derecha. El cinturón denota que la moda, cambia, pero él, permanece, sacrificando un agujero, para dar tímida salida a unos calzoncillos, blancos, con costura lateral.

Un codo oculto nota la aspereza del terreno, soportando parte del peso del cuerpo semi; desnudo, incorporado, recostado. Una sombra recta nos oscurece la cara, que mira, algo cegado, hacia la brisa. Parece que la púa de la hebilla es la única interesada en la lectura.


Nota: El título del post es complicadillo de explicar. Podría haber sido, “Veo, veo”, ya que es la observación de una fotografía, o “Zoom zoom” (zum según la RAE). Me gustaba también “Bodegón” pero la asociación con “naturaleza muerta” no me acababa de gustar, ya que alguien pudiera (o pudiese) asociar el término caza a alguna persona fotografiada y pensar que era una “pieza cobrada”. Al final, he cortado la palabra sinestesia, privándole del prefijo, ya que es solo un intento de transmitir algunas sensaciones. Ah, se me olvidaba, la fotografía es esta.


miércoles, 14 de octubre de 2009

Pirulo


Seis menos cuarto de la mañana. Paramos. Cada vez me cuesta más salir del coche. Empieza a refrescar. Cojo la linterna, bueno, es más un foco. Observo el vehiculo. Los cristales cubiertos de vaho, señal inequívoca que alguien, como mínimo, respira. Toc toc. Nada. Toc toc, seguido de un "Holabuenasnoches". En la espera pienso que utilizar "noche" cuando esta apunto de clarear es algo absurdo, pero no caigo en que lo absurdo es lo de "buenas". Arespuesta, o sea, nada. Foco. Busco a través del vaho una cara. La encuentro. Intuyo que está, Morfeo aparte, con alguien más, con el agravante "ramoncín" (1). El foco solo consigue un pequeño ladeo de la cara. Todo igual, nada. La noche es clara, la luna está crecida. Abenámar no esta aquí. Miro a mi compañero y me entiende. Por los altavoces del coche se oye un estridente sonido al acoplarlos con el micro. Enfoco a la cara. Nada. Los destellos del pirulo producen un efecto psicodélico en el pequeño bosque. Último recurso: foco a la cara y aviso por los altavoces.

El sujeto medio abre los ojos, pero los vuelve a cerrar. Estoy convencido que en su sueño registra "He visto la luz". Después de un nuevo ataque lumínico se medio despierta. Espera. Hace tiempo que las ventanillas no son manuales. La medio baja. Efluvios. "¿Qué pasa?" pregunta soñoliento. Antes de responderle ya he podido ver que duerme en gayumbos, detestables, pero a esa hora ya todo me parece detestable. "El coche no puede estar aquí. Lo tendrías que mover unos tres o cuatro metros hacia adelante" digo con la supuesta autoridad de una acreditación y un pirulo. Me mira, se gira hacia el pirulo, suspira y asiente. El pollo frito, pasadas unas horas resulta balsámico.

Se toma su tiempo, reubica unos cuantos enseres, y lo hace, si, lo hace: se pone los pantalones. Acostumbrado al absurdo, sonrío. ¿Se necesita llevar los pantalones puestos para avanzar unos pocos metros? Todo lleva su tiempo. Conseguimos los pocos metros. Con un “Perdona” y un “Gracias” nos despedimos. Seguro que al entrar en nuestro coche el tío ya duerme. Tengo la duda del "con o sin". Quedan pocos kilómetros y menos a quien putear. Yo hago mi trabajo, aunque sea "by the little leg" (2). El pirulo sigue iluminando la noche. ¿Cómo estará la mar? Abenámar, Abenámar.


(1) Una de las canciones más conocidas (tal vez la única) de Ramoncín, mal llamado "El rey del pollo frito", decía "litros de alcohol corren por mis venas..."

(2) La expresión "by the little leg" es utilizada en los bajos fondos de traducción literal y se asemeja con "por la patilla". Un puto pureta me dijo que seria mejor utilizar el "on" en lugar de "by". No recuerdo si le envié a o hacia la mierda.

martes, 13 de octubre de 2009

A lo tonto, a lo tonto

El otro día un sujeto me pidió (verbo) que colgase una escalera en mi blog (predicado?).

Si me lo hubiese o hubiera pedido de una forma mas elegante igual hubiera o hubiese aceptado.

Cada uno hace, como supuestamente dicen los de "ses illes", lo que le pasa "per sa punta de sa fava" (obvia traducir esta soez frase).

Al recibir la invitación, pensé, "mira una nueva forma de spam via comentario-blog". Se las piensan todas.

La cosa tiene enjundia. Así, sin un hola y menos un adiós te sueltan la invitación.

El método me parece invasivo, cuanto menos y más ahora que vivimos en la época de la micro y nano lo que sea.

Resulta que en alguna ocasión he sido participe tanto activa como pasivamente del blog monotemático, aunque esa palabra resulta algo pobre, más que nada porque pocas veces se habla de "ellas", más bien de lo que acontece a su alrededor.

Así que ya veis lo contradictorio del razonamiento humano. No quería poner ninguna escalera, y a lo tonto a lo tonto pongo dos. Felicidades Stultifer por tu blog.

jueves, 8 de octubre de 2009

excusa VS pretexto

Andaba yo pensando en que dejar, hoy, aquí colgado y como a muchos últimamente les pasa, las urgencias, la inspiración o el listón que otros colocan cada día más arriba he decidido disculparme ante el lector con una pequeña excusa que no pretexto ya que todos los pretextos son excusas pero no todas las excusas son pretextos. ¿Esta claro? Espero que sí porque hay claras diferencias. Excusa, según la RAE es la “Acción de excusar” o bien “Motivo o pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisión” mientras que pretexto, según la misma fuente, es “Motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado”. O sea, para que quede claro, pretexto es una excusa falsa mientras que excusa mientras que la excusa puede ser verdadera o falsa. Y todo esto nos lo cuenta la Fundéu BBVA, lo que no explican es si la millonaria jubilación anticipada del consejero delegado del banco, José Ignacio Goirigolzarri, era un pretexto o una excusa. Si el dinero es falso, será pretexto, pero si es de curso legal, toca excusa. ¿No? Lo que más me ha llamado la atención de esta importante disquisición es que pretexto es masculino y excusa es femenino. ¿Dónde está la presunción de inocencia de lo masculino? Masculino = “excusa falsa”, femenino = “a determinar”. Indignante, pero claro, en este país los hombres no tenemos Ministerio de Igualdad y ahora que, ¿dónde nos quejamos? Propuesta: para que nadie no se enfade, ¿porqué no creamos el género gramatical “glbt”? (dejo a mi amigo Theodore que sea él, el que juegue con el orden de las letras).

Y todo esto venía a cuenta de que iba a dejar una elegante excusa del porqué no había un post de esos típicos y he dejado unos cuantos tópicos (guerra de sexos, atacar a los bancos) y de tanto decir sandeces, se me ha ido el santo al cielo. Y lo dejo aquí y como pretexto, me voy al escusado y aquí dejo el texto.

Nada

Deja las llaves sobre la mesa. Mira el correo. Entre las cartas hay una con el destinatario escrito a mano, con una caligrafía algo infantil. No tiene remitente, tampoco franqueo. Empieza a abrirla. Suena el interfono. Contesta, pero no obtiene respuesta. Vuelve a la sala y se sorprende, el sobre esta vacío. Suena el teléfono. Antes de llegar, deja de sonar. Mira cerca de la mesa, pero no ve nada que haya podido caer de la carta. Oye el timbre de la puerta, y se dirige a abrir. Justo cuando abre, empieza a sonar el móvil. En la puerta no hay nadie. Cierra y el móvil se silencia. Mira por el suelo del pequeño recibidor si hay algún papel. Nada. Mira el móvil, llamada perdida, número desconocido. Vuelven a llamar a la puerta. Se dirige hacia ella. A medio camino vuelve a sonar el teléfono. Se detiene. Duda. Abre la puerta y se encuentra delante de un chico. El teléfono sigue sonando.

- Hola. Por error mi padre abrió una carta suya. Me pidió que la metiera en un sobre y se la pusiese en el buzón. Lo hice, pero a medias, como todo. Aquí tiene lo que había. Adiós.

Da media vuelta y desaparece escaleras arriba. Se queda momentáneamente inmóvil. Cierra la puerta y vuelve a la sala pero al pasar frente al espejo del pequeño pasillo intuye que en el papel pone nádA. El teléfono ya no suena. En su mano aun lleva el papel. Lo mira. Está del revés. Lo lee: “Sauna Adán”. El teléfono vuelve a sonar.

lunes, 5 de octubre de 2009

The first time

PARTE I

- Venga, va.
- Que no, que a mi estas cosas…
- Pero si es un momento de nada y…
- Nunca lo he hecho…
- Va…
- ¿Siempre tiene que haber una primera vez?
- Si, siempre.
- Y… ¿qué se siente?
- Una sensación irrepetible.
- Que no, que no.
- Venga va…
- Joder
- Joder, ¿qué?
- Que a mi estas cosas no me van.
- No seas nenaza, hombre!
- Pero tú de que vas!
- Mírame, aquí estoy. No pasa nada, hombre.
- En que quedamos, hombre o nenaza.
- Venga, no despistes.
- Venga –digo con resignación mientras empezamos a subir las escaleras.
- No te arrepentirás.
- No se yo…
- La gente por aquí, ¿no es muy joven?
- Si.
- Cada día se hacen cosas más pronto. Cuando tengan mi edad, ¿qué harán?
- Cuando la tengan te lo digo.


PARTE II

- ¿Y?
- Espera
- ¿Ya?
- Nooooo.
- ¿Por qué tiemblas?
- No lo se. Tiemblo y punto.
- Tampoco hay para tanto.
- Ha sido lentamente rápido.
- ¿Y?
- Brusco.
- Es lo que tienen estas cosas, y sobre todo la primera vez.
- Duele.
- Eso es que no estás acostumbrado.
- ¿Te llegas a acostumbrar?
- Si, si, pero te tiene que gustar.
- Perdona, pero ¿qué quiere decir gustar?
- Que te cause placer.
- Ah, púes no me ha gustado.
- Pues ya no tiemblas.
- Y creo que he perdido algo.
- Si era la primera vez, la virginidad.
- Pues más que la virginidad, creo que he perdido el alma.


EPÍLOGO

El alma la perdí a los dos segundos. Más que perderla, creo que se quedó atrás. No duró más de treinta segundos. Conceptualmente, nada, realmente una eternidad. La primera vez. No me gustan estas cosas, y mira que hay gente que sí que les va. Mal de muchos consuelo de tontos. Me dolió. ¿Seré tonto? Igual es que no había cariño. Sólo violencia. Más que una descarga es un vaciado de adrenalina. Pasados un par de días y seis pastillas Voltarén la inflamación remite.



NOTA: El “Furius Baco” es una atracción del parque de atracciones Port Aventura. Alcanza los 135 km/h en 3,5 segundos. Se superan los 4G de fuerza. Aquí hay un video, ¿disfrutan?

ACLARACIÓN: La fotografía que te hacen justo cuando sales disparado, es una nueva versión de la famosa canción “The first time ever I saw your face”. No es una versión cantada, es todo un poema!!!