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martes, 15 de febrero de 2011

Noche XXII


Era del Este, de bastante, como de muy del Este tanto que por un momento no pensé que estaría más cerca si miraba hacia el Oeste. Y oh! sorpresa, en este caso descubrí que este, el del Este, no era como los demás, si bien hay que decir que de tan al Este nunca me había encontrado. No estaba solo, iba con más gente, pero no eran del Este, eran del Norte, creo. Joven, algo más de veinticinco años, de mediana estatura, vestía todo él de negro, a conjunto con su cabellera, negra. No hubieron presentaciones, fue aquello que se llama “aquí te pillo aquí te mato”. Y me tocó. Su mano derecha era fuerte y vigorosa y la izquierda precisa y delicada. No fue una improvisación. Se me hizo corto y me quedé con las ganas de más y eso que había estado sublime. Es de aquellos que dices: “es un profesional”, pagué, pero con gusto, con mucho gusto.

Me tocó, sí, pero no fui el único, sería más exacto decir que tocó. La otra noche, Sergey Khachatryan tocó como solista, acompañado de la Philharmonica Orchestra, el concierto para violín y orquesta num.1 en la menor, op 77, de Dmitri Shostakóvich. Khachatryan es natural de Yerevan, capital de Armenia. Un virtuoso. Toca el violín, pero no cualquiera, toca el Stradivarius Lord Newlands de 1702 por gentileza de la Nippon Music Foundation. No hubo bis. Una pena. La noche no podía acabar de otra manera que escuchar la sinfonía Manfred, en si menor, op 58. del compositor ruso Tchaikovsky que está inspirada en el poema dramático de Lord Byron .

PD: Aquí os dejo un video del Khachatryan, tocando, no a mi, sino a Shostakóvich. También un link con un movimiento del Mafred de Tchaikovsky (la parte más conocida hacia el 5:20).

martes, 1 de febrero de 2011

Noche XXI


Me lo vuelvo a encontrar. Él no se acuerda de mi.

- Jonatan, ¿no?
- Si –contesta dubitativo y añade- ¿Como sabes mi nombre?
- Me lo dijiste tú.
- ¿Dónde?
- Aquí.
- No me acuerdo.
- Fue una conversación gramatical, esdrújula fue el tema.
- Algo recuerdo ahora.
- ¿Quieres seguir?
- ¿Con?
- Con la gramática –digo yo, pensando que por fin me va a servir de algo la... lengua.
- Bueno.
- Me quedó una duda -le digo con el tono más sugerente que puedo.
- ¿Y es? - me pregunta con un tono del todo indiferente.
- Si es abierta o cerrada.
- ¿El qué?
- La tilde.
- ¿Qué tilde?
- La de la o.
- ¿Qué o?
- La de Jonatan.
- ¿Y quién es Jonatan?
- Tú.
- Yo me llamo Alberto
- No puede ser. No es esdrújula es llana –digo con toda la incredulidad posible.
- Ya, pero lo pronuncio a la inglesa, poniendo el acento en la a.
- ¿Y por qué me dijiste que te llamabas Jonatan?
- ¿Y por qué me dijiste tú que te llamabas como la marca de un coche?

miércoles, 5 de enero de 2011

Noche XX


Me sitúo, a distancia prudencial, junto a un joven moreno de pelo generoso. Viste polo azul. En mi interior suena la música de cabecera de “El hombre y la tierra”. Estoy en posición de ataque.

Aparece un trozo de hombre, de tez tirando a café con leche, corto de eso último. Se acerca a mi presa y le dice algo mientras le pone la mano en el cuello. No oigo lo que le dice pero por palabras sueltas intuyo que hoy no habrá carne (y era de importación). Veo a mi presa incomoda con la conversación –tal vez asaltoconversación- y al poco rato, vuela.

En unos instantes paso de depredador a posible depredado.

- Are you English? –me pregunta el trozo ese de hombre.
- No
- Are you French?
- No
- Are you German?
- No
- Sweedish?
- No –aunque estoy a punto de decirle que si, que allí el tema del acoso lo llevan bien, sino que se lo pregunten a Assenge.
- Danish?
- No –digo pensando lo antipático y seco que puedo llegar a ser.
- From Finland?
- No –repito, pero ya estoy pensando en que diré cuando me pregunte si soy polaco.
- Where do you come from? –dice cansado (tired) de recitar paises.
- Ummm. From Burundi.

Se aleja tras hacer una sonrisa forzada. Tal vez no tenía sentido del humor.


jueves, 25 de noviembre de 2010

Noche XIX


-¿Comotellamas?-mepreguntaentreelesordecesorruidodelamúsica.
-Chevy-lerespondoacercándomelevemente.
-¿Como?-intuyoquediceconsuademán
-Chevy-ledigotancercadesuoidoquecasipuedodistinguirelyunque.
-¿Ytú?-lepreguntocortesmente.
-Jonatan.
-¿Conacentoenlao?
-Sí,meencantatodoloesdrújulo-responde.

Mequedopensativoylomirodesoslayo.Lepaso,mínimodoscabezas,yesomeparecesobreesdrújulootalvezseaesanarizoyesosojosaloMartyFeldman.

Nota:Amismartphonenolefuncionalabarraespaciadora.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Noche XVIII


Ahí está, cerca.
Lo tengo de espaldas.
De vez en cuando se gira y le puedo ver la cara. Pasado un rato, ya no la veo, la disfruto. Tiene un cuerpo... Es el cuerpo diez, bailando con armonía aurea. Intuyo unas extremidades robustas y unas nalgas duras. Utilizo mi vaso para recoger unas babas imaginarias. Decido aprenderme de memoria, tanto el contenido como el continente. Justo cuando observo el final de la camiseta y la calculada aparición de la parte superior de los boxers -supongo- el cielo se me cae encima. Siempre tiene que haber algo que lo estropee todo. Me voy del local, abatido por el desengaño y la frustración. El cinturón no le pasaba por una de las trabillas.


Nota: Una vez plasmada tanto la frustración como el desengaño, releo el texto y me detengo en “armonía aurea”. Investigo (googlebusco/wikileo) y me sorprende saber que mi actitud dista mucho del pensamiento hedonista epicureista “basado en conformarse con lo que se tiene y no dejarse llevar por las emociones desproporcionadas”. Bendita Aurea mediocritas. Horacio (con c no con t) intentaré tenerte en cuenta la próxima noche y así “intentar alcanzar un deseado punto medio entre los extremos o un estado ideal en el que no afecten en exceso ni las alegrías ni las penas”. O sea, que pocos años a.C. el "ninismo" ya existía, en este caso versión ni fu ni fa. Ya lo dicen, está todo inventado. Por cierto, “el trabillas” bailaba de lo más.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Noche XVII


Jueves noche.

“Y el Diablo le dijo; Te daré toda esta autoridad y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y a quien yo quiera se la doy. Por eso si tú haces un acto de adoración delante de mí, todo será tuyo.” [Lucas 4:6-7]

La esencia del texto es que Satanás tentó a Chevy y le pidió que lo adorara. En cambio, el Diablo le daría parte de sus reinos. En los siguientes textos el Diablo continúa tentando a Chevy y le pide que se lance por un precipicio porque en la Biblia (Antiguo Testamento) estaba escrito que GrandChevy (el tema de la trinidad no lo tengo muy claro) enviaría a sus ángeles para que su hijo (Chevy) no muriese bajo esa condición. Chevy le contesta;
“Dicho está: No debes poner a prueba a Chevy tu Dios.” [Lucas 4: 13].

Aquella noche, se precipitó a salir y vio a la tentación, a la que vive arriba, pero como siempre quedó en eso, en tentación. Chevy había caído en la tentación, pero resultó que el Diablo le había engañado, como siempre hace el Diablo, aparte de ver a la “tentación” no pasó nada y menos aquello de que “todo será tuyo”. Igual el Diablo sólo quería a Chevy.

martes, 28 de septiembre de 2010

Noche XVI


Pago religiosamente la entrada (será una religión pagana, supongo). Bajamos las escaleras. Alguien dice el inevitable “Vamos al lavabo” y vamos. Bastantes urinarios dispuestos en los cuatro lados de la estancia, elevados, con un par de escalones para acceder a ellos. En el centro un lavamanos circular. Lleno hasta la bandera. A la altura de la vista (todo relativo), delante de cada urinario, una pantalla plana, con imágenes. Pocas ganas tenía y se me pasan todas, aunque dejo correr el agua, por si el sonido…

Ya fuera de esa especie de tele urinario medito (y cuando voy cargado, medito aún más si cabe) de la utilidad de los monitores esos, máxime si en todos ellos mostraban las mismas imágenes carnales. Si lo que se “pretende” evitar es mirar al prójimo, sería mejor poner videos diferentes en cada urinario, mientras que si ando errado igual pretenden el alivio total.

Yo acostumbro a mirar al infinito, un infinito cercano, un infinito que no tiene forma de ocho acostado, a la baldosa… infinita. Y tú, ¿qué miras? o… Y tú que miras!


martes, 27 de julio de 2010

Noche XV


Me encuentro con A. A está con D. A y D habían estado juntos. Les acompaña otro sujeto: un liante. Empezamos la noche juntos. Me presentan a D’. D’ va acompañado de otro sujeto del que no entiendo el nombre. Mala suerte. Bromeamos, bailamos, bebemos. Aparece D’’ acompañado de dos más que se mantienen en segundo plano. Me fijo en un joven, sobre todo en la potente dentadura, que muestra su amplia sonrisa. Hace calor. Ya lo dicen; “esto es África”. Cambiamos de local, a la fuerza. Por la calle, justo delante nuestro anda el “dentaduras” con su amigo. Me fijo en su andar. Tiene las piernas arqueadas. ¿Será de montar? El liante le mate la mano en el culo a A. La respuesta de este no se hace esperar. Se saca aquello, que está en estado de embutido relleno de sangre coagulada. Acción reacción.

Momentáneamente, en el nuevo destino se está algo más fresco. Un espejismo. Habrá roce, forzoso. Saludo a M, hacía seis meses que no le veía. Ha venido con A’, su pareja. Empiezan las incursiones urinarias. Les compadezco en su vejez. Algunas incursiones se prolongan. De estas, aparece A acompañado de una larga crin. “Vaya se nos ha pasado al enemigo” pienso. Nos presenta al enemigo. A parte de la larga crin, tiene una potente boca con todos sus atributos. No resulta tan enemigo. Es italiano con mirada tipo Black&Decker. Mateo dice llamarse. Yo digo llamarme como me llamo. La broma de “hoy es jueves pues me llamo tal” ya no la hago, siempre decía mi nombre verdadero. Intento el recurso “cerco un centro di gravità permanente” y consigo arrancar una carcajada y unos “bene, bene”. Estoy por preguntarle si con b o con p pero prefiero añadir “qual piuma al vento” lo que conlleva una nueva sonora carcajada y una posada de mano en mi brazo. Estoy a punto de lanzarle un dardo envenenado del tipo “Tu sei il mio sogno proibito” cuando A nos interrumpe cogiéndonos de la mano y un “Vamos”. Trenecito a los servicios. El jefe del convoy me dice “Ya verás, ya”. En la angostura del lavabo lo veo, pero me disculpo con un “Scusa” y salgo del lavabo. Era como contemplar un Caravaggio. Ni por belleza ni por tamaño se puede contemplar a escasos centímetros. Vuelvo turbado –dejándolos, supongo que más- junto al liante. Observo sus habilidosos dedos. Le doy fuego. Tiene un noseque. El liante se llama J.

El roce se produce, con casi todas las partes rozables. Era él. Por mucho ajetreo anterior, no le había perdido de vista. El “dentaduras”. Que sonrisa!

domingo, 27 de junio de 2010

Gràcia

Gracia, no me hacía. Buscar un adjetivo a la cita sería menospreciarla. Quedamos en la confluencia de Travessera de Gràcia con Gran de Gràcia del barrio de Gràcia (¿alguien tenía dudas del nombre?). Fuimos paseando por una de sus calles peatonales hasta la Plaça de la Vila. En 1987, esta villa independiente fue anexionada por la creciente voracidad de Barcelona y su ensanche (podría decirse en este caso enganche), ya que lo que media entre Ciutat Vella i Gràcia es una gran parte del Ensanche –aquello cuadriculado de Cerdà-. Conseguimos una mesa en una de las terrazas de la plaza. Nos sentamos a saborear lo que fuese (que más daba) sentados de frente pero de lado.

La noche se cerró y por esas calles estrechas él me guió hacia el restaurante. Vergüenza tendría que haber sentido al dejarme guiar por el visitante. Tuve un momento de duda. ¿Sería él o tal vez Google Maps se había adueñado de su físico y un googuelito me estaba invadiendo mi privacidad? Sentados en el restaurante, leve roce de rodillas. Allí respiré tranquilo, un googuelito me hubiera dicho “Quizás querrías haberme tocado otra cosa” y me presentaría una lista de opciones, pero su disculpa me tranquilizó. Era él.

Cenamos, hablamos de todo, incluso del latín –el nombre del restaurante es una palabra en latín-, tonteamos (ahora recuerdo que era yo el que tonteé) con el camarero alemán –raza teutona- e hicimos desaparecer una botella de vino del Montsant que –segundo ridículo de la noche- contenía una variedad de uva que no sabía cual era (*). Y como no podía ser de otra manera, en nuestro particular “de Gràcia en Gràcia y tiro por que me toca”(**), nos fuimos a tomar una caipiriña en un local justo en los límites del barrio, pasando por un par de joyas modernistas, de aquellas que las enseñas y quedas bien (no hablé en exceso por no meter la pata, no fuese que el vino hubiese transformado a mi partnaire en un wiki (¿más?)).

A partir de ahí, lo que pasase o pasare, importa poco. Hay un “vacio” de unas tres horas que como no pasaron en Gràcia (a pesar que pasamos por el Passeig de Gràcia), pues no son motivo del post. Con las primeras luces del día, nos fundíamos en un abrazo y nos despedíamos, y… maldita la gracia, esto pasaba en la calle “Gran de Gràcia”. Y ahora, con la prespectiva que da el tiempo –una semana- pienso en el toque de gracia que él, a todo le da, que me ha dejado en estado de gracia, y que tan aficionados somos a importar cosas yankees, celebraré mi particular “dia de acción de gracias” ese día de junio. Gracias.


(*) Creo recordar que la variedad de uva era “samsó” también conocida como “cariñena” aquí llamada “carinyena” pero al coincidir con la D.O. del mismo nombre se utiliza esta derivación del francés “cinsaut”.
(**) ¿Alguien adivina el nombre del juego imaginario?


miércoles, 24 de marzo de 2010

Fotodrama

Cámara subjetiva. Tarde (tarde). Navego, vela ligera, el foque flamea. Corrijo el rumbo. He (lo he) descubierto. Me siento como un hermano Pinzón. Flash back (de siglos). Tengo su foto, en la retina. Buñuel, no, hoy no! Fundido en negro.

Cámara objetiva. Noche (tarde, también). Navego, entre icebergs. El líquido elemento (cursilada) amarillea. Lo descubro. Plano medio. Es él, el “descubierto”. Mesa de billar en segundo plano, la foto tenía una pared de ladrillos. ¿Se lo digo? A que no hay huevos. Primer plano. Buf. Panorámica vertical, de arriba abajo. Entre el final de la camiseta y la cintura del pantalón, piel. Plano detallado. Línea de pelos vertical. Los huevos, si los hubiera (o hubiese) ya no están (ni se les espera). Desenfocado (que no nublado). Me fundo, pero ya no sé en que.

lunes, 8 de marzo de 2010

Noche XIV


Discusión ajena. Hasta que no acabe sabemos que no iremos más allá. Se acaba, nos mira, pongo mi mejor cara, entre “bad boy” y “me voy a gastar la pasta”, me mira por debajo de la cabeza, llevo puesta mi “juanes”, la mira a ella, va con botas y no es la gata y al final pone la mano sobre la cinta negra y nos franquea el paso. Es una ceremonia que ralla la denigración, pero para acceder a determinados lugares, cedes, es tu “derecho a la admisión”.

Dentro, ellos mayoría de camisas blancas, jerseis anudados a la cintura, ellas modelos ajustados, vestidos, sobretodo. Al DJ lo deben haber echado, ahora hay un pincha discos de “top ten”. Ella se escusa y se va al lavabo. Primeras notas de Human, gritos histéricos. Avalancha hacia la pista. Alguno baila llevando el ritmo con el brazo en alto. Grrrr. Vuelve, ella. Viva la vida. Más grititos. Nos vamos al fumadero. Lleno hasta la bandera. Música de dos o tres décadas anteriores. Curioso, cuanto menos. Al final aire limpio. Un famoso, deportista, son las 5:30 y bebe y ¡como bebe!. El sábado no juega, está sancionado.

Salimos. La cinta negra vuelve a abrirse. Un “Bona nit, gracies” mirándole a los ojos por si se queda con mi cara, dejando pasar en primer lugar a la dama, me despiden del portero. Nos lo hemos pasado bien. Esa madrugada me costó dormir. Los pijos ya no son tan monos como antes.


martes, 22 de diciembre de 2009

Noche XIII (El bautismo)


Sí, ha sido la primera vez. El bautismo. Y ya ha pasado, no creo que haya para tanto. Creo que ha sido la vez que mas me han mirado el cogote. No ha sido una cosa buscada. Ha sucedido, así sin más. Y como muchas cosas en esta vida pasan, así. Y ahora no se si tengo ganas de que vuelva a ocurrir, hombre ahora, ganas… no, pero bueno No, no es una cuestión ni de suficiencia ni de realización. Claro que si los papeles estuviesen cambiados no escribiría lo mismo. Lo pruebo.

Me llevan a un bar de copas. Aparte de mi representante, vienen con nosotros, Alberto Ricardo y Carlos Gerardo, y dos chicas, Fanny y otra, que ahora no me acuerdo de su nombre. Esa no para de hablarme, un loro en el sentido mas amplio de la palabra. Nos ponemos en un lado de la barra. "Quizá no fue coincidencia encontrarme contigo". Pedimos gin-tonics para todos, me reconocen y tengo que sonreír. Género femenino que pasa a mi lado, género que taladro con la mirada. ¿Me reconocen? ¿Me importa un rábano? Gentes se me acercan y me dicen cosas que si se oyesen decirlas se morirían de vergüenza. "No perderé la esperanza de hablar contigo". El tío ese alto me inquieta. Me ignora, o tal vez lo haga ver. "Así me recuerdes y tengas presente..." El tacto de la copa la hace agradable. El loro no para. El alto se larga con su acompañante. Sigo sonriendo.

Probado. Curioso fenómeno ese del “famoseo”. Curioso ver como todo el mundo mira y comenta. Curioso eso del sequito. Curiosa la actitud del barman y de la barwoman. Generosidad sin límites al invitarlos a un chupito de tequila. Hay quien pagaría por mi jersey impregnado de bautismo. "Quiero tener tu fragancia conmigo." Sí, ha sido la primera vez que he visto a Carlos Baute, al natural, espalda con espalda y seguramente la última. Voy a escuchar algo de él. "Y beberme de ti lo prohibido..."

CASTIGO : copiar 100 veces "No ha sido una cosa buscada", el autor había escrito previamente "No ha estado una cosa buscada".
No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada. No ha sido una cosa buscada.
Gracias Thi.


jueves, 29 de octubre de 2009

Noche XII


Llego como casi siempre tarde, pero no impuntual. Casi en la puerta saludo a sor Mónica y a su hermana, sor Ingrid que ya se van. Van acompañadas de María que ya está acabando el noviciado. Ella siempre me ha llamado la atención. Quizás sus elementos faciales metálicos contribuyen a ello. Será la mortificación de la carne. Me presentan a otra monjita como “mi compañera de piso”, y entre tanta bendición no caigo en que lo de piso sobra. Les doy recuerdos para la madre superiora y se van.

La parroquia no se ve muy llena. La crisis también afecta a las vocaciones. Me dirijo hacia la sacristía y allí, el (la) sacristán, al ver mi púrpura figura y con dos intercambios de movimientos de cabeza, me sirve. Los jueves están permitidos líquidos que no provienen de la vid. Las sotanas y los alzacuellos están prohibidos. La música, y ese empieza a ser uno de los encantos del sitio, no es sacra, está más cercana, en proximidad, al hueso sacro.

En un barrido rápido, puedo distinguir algún obispo, no por tenerlos visto, que los tengo, sino por que se les ve a la legua, algo entrados en carnes. Lo que abunda más, son seminaristas. Ay! que recuerdos me trae el seminario. Sacerdotes pocos, con lo bien que se está en el seminario, ¿quién se ordena?, Monaguillos, muchos, o estoy perdiendo mi ojo clínico o cada día son más jóvenes. Bueno, tampoco hay quejarse, si están allí para ayudar en las celebraciones, mejor que mejor. Igual un día cierran la parroquia.

La parroquia es ecuménica, y vienen de muchas órdenes diferentes, pero por su indumentaria, informal, se les pilla rápido. Están los franciscanos, con sus ropas sencillas, los carmelitas descalzos, todos con chanclas, los agustinos que visten cómodos, los legionarios de cristo, con su ropa ajustada marcando músculo, los escolapios, pulcros y limpios y los jesuitas, muy pijos ellos. Monásticos también hay, benedictinos (algún impío transformó su nombre en un graffiti en una puerta del lavabo), jerónimos, sobre todo venidos de las últimas migraciones y cartujos, esos solitarios que no hablan con nadie. Como veis, mucho carnero en el rebaño del señor. Ovejas, también hay, pero me cuesta más separarlas por órdenes, solo soy capaz de distinguir las demimooristas más conocidas como las monjas o’neil.

Y hacen, lo que supongo que hacen el resto de los mortales. Hablar, reír, cantar, beber, fumar y actuar. Comer, supongo que lo hacen, pero eso es su problema y el de su confesor. De vez en cuando, entonan canciones a modo de “que alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del…” pero ahora dicen cosas como “And sometimes I get nervous / When I see an open door / Close your eyes / Clear your heart... / Cut the cord” y entonces parecen humanos.

Y sí, son cultos, y eso es gracias al seminario. Es normal oír palabras como peccata, fellatio, irrumati, lingus, coitus interruptus , penis, testiculus, potens eiaculari , etc, etc. Es más, un día asistí a una interesante discusión entre los que eran partidarios de la “manus stuprare” y los que lo eran de la “manus turbare”. Evidentemente, no se pusieron de acuerdo, igual en un futuro concilio lo hacen. Kyrie erecteion. Otra!!! pro nobis.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Pirulo


Seis menos cuarto de la mañana. Paramos. Cada vez me cuesta más salir del coche. Empieza a refrescar. Cojo la linterna, bueno, es más un foco. Observo el vehiculo. Los cristales cubiertos de vaho, señal inequívoca que alguien, como mínimo, respira. Toc toc. Nada. Toc toc, seguido de un "Holabuenasnoches". En la espera pienso que utilizar "noche" cuando esta apunto de clarear es algo absurdo, pero no caigo en que lo absurdo es lo de "buenas". Arespuesta, o sea, nada. Foco. Busco a través del vaho una cara. La encuentro. Intuyo que está, Morfeo aparte, con alguien más, con el agravante "ramoncín" (1). El foco solo consigue un pequeño ladeo de la cara. Todo igual, nada. La noche es clara, la luna está crecida. Abenámar no esta aquí. Miro a mi compañero y me entiende. Por los altavoces del coche se oye un estridente sonido al acoplarlos con el micro. Enfoco a la cara. Nada. Los destellos del pirulo producen un efecto psicodélico en el pequeño bosque. Último recurso: foco a la cara y aviso por los altavoces.

El sujeto medio abre los ojos, pero los vuelve a cerrar. Estoy convencido que en su sueño registra "He visto la luz". Después de un nuevo ataque lumínico se medio despierta. Espera. Hace tiempo que las ventanillas no son manuales. La medio baja. Efluvios. "¿Qué pasa?" pregunta soñoliento. Antes de responderle ya he podido ver que duerme en gayumbos, detestables, pero a esa hora ya todo me parece detestable. "El coche no puede estar aquí. Lo tendrías que mover unos tres o cuatro metros hacia adelante" digo con la supuesta autoridad de una acreditación y un pirulo. Me mira, se gira hacia el pirulo, suspira y asiente. El pollo frito, pasadas unas horas resulta balsámico.

Se toma su tiempo, reubica unos cuantos enseres, y lo hace, si, lo hace: se pone los pantalones. Acostumbrado al absurdo, sonrío. ¿Se necesita llevar los pantalones puestos para avanzar unos pocos metros? Todo lleva su tiempo. Conseguimos los pocos metros. Con un “Perdona” y un “Gracias” nos despedimos. Seguro que al entrar en nuestro coche el tío ya duerme. Tengo la duda del "con o sin". Quedan pocos kilómetros y menos a quien putear. Yo hago mi trabajo, aunque sea "by the little leg" (2). El pirulo sigue iluminando la noche. ¿Cómo estará la mar? Abenámar, Abenámar.


(1) Una de las canciones más conocidas (tal vez la única) de Ramoncín, mal llamado "El rey del pollo frito", decía "litros de alcohol corren por mis venas..."

(2) La expresión "by the little leg" es utilizada en los bajos fondos de traducción literal y se asemeja con "por la patilla". Un puto pureta me dijo que seria mejor utilizar el "on" en lugar de "by". No recuerdo si le envié a o hacia la mierda.

miércoles, 29 de julio de 2009

Noche XI


Ella iba acompañada de él.
Él, mediana altura.
Ella, misma altura que la mediana de él.
En eso había trampa y una falta de respeto a él.
Camiseta ceñida con cuello semi pico, él.
Vestidito negro, ella.
El bolsito beige desentonaba.
Pelo negro, él y corto, muy corto.
Castaño ella, con mechas rubias. Largo. Suelto.
Dos ojos oscuros, dos ojos claros.
Los cruces con los oscuros fueron fugaces.
Al tercero, supe que él lo era pero que aun no lo sabía.
Con los claros, cuando me los encontraba, había pausa. Me aguantaba la mirada.
Sonreía levemente, casi imperceptiblemente.
Una pequeña mueca, un brillo en sus ojos.
El bolsito beige seguía desentonando.
Llegaron más ojos, para ella y para él.
Tres pares le rodearon.
Y él se quedó con otro, algo más retirado.
Todos los nuevos eran ellos.
Ella los tenía a casi todos.
Estaba muy animada.
Él, en su aparte, neutro.
Nos cruzamos la mirada de nuevo.
De nuevo sonrisa. De nuevo brillo.
El beige…
Con todos, hubo un momento. El momento.
Sonrió.
No fue leve.
La sonrisa vertical. También horizontal.
Dejó a la vista tres centímetros.
Le miré, a él.
Demasiadas encías para sus ojos oscuros.
Volví a mirar el bolso.
Seguía siendo beige.
No era lo único que desentonaba.


martes, 23 de junio de 2009

Noche X


Oía ayer a Bono, el de U2, decir que Barcelona es la capital del “surrealismo”. Hombre, eso de darle la capitalidad por eso, me parece algo pasado de rosca, pero entendiendo que lleva unos días por aquí (y los que le quedan) probando el “gaudiniano” escenario para la gira 360º y que ya se sabe que esta gente es dada a los piropos localistas, tampoco me sorprendió. Muy despistado tampoco va, porque pasan cosas surrealistas como la que me aconteció unos días atrás.

Andaba yo, acompañado, por una céntrica, y gran plaza, cuando, a modo de despedida, nos sentamos en un banco(*). Ese era el momento de decir las cuatro cosas, a modo de resumen y aquello tan precioso de “si te he visto, me acordaré” (¿o no era así?). Hasta aquí todo parece normal, si, lo único anormal era la hora: era tan tarde, que ya empezaba a ser pronto.

De repente apareció como surgido de la nada, un conocido. Lo llamo y se acerca. “Hola, estoy buscando a esos indios que venden esas empanadillas rellenas. Tengo mucha hambre”, nos dice. Yo contesto con un cortés “Ni puta idea”, al que él corresponde con un “Ah.”, y se aleja, plaza abajo. Digamos que el “conocido” iba ya en la parte naranja del cuenta revoluciones. Yo, tras ver que se aleja, me giro hacia mi “me acordaré” para empezar a acabar.

“Hola”, oigo tras de mi. Ya lo tenía sentado a mi izquierda. “No los encuentro” añade. A la derecha del padre seguía mi “me acordaré”. Los medio presento, más que nada, porque estaba en el medio y le espeto un “Vas bien, eh”. Le podía haber dicho “Como esta el IPC, eh”, con la misma entonación que hubiese entendido lo mismo. Y nos suelta la historia de que el último día que “iba bien” se despertó en su cama con un negro, “pero muy negro” remarcó, y también la forma como se deshizo de él. En esas que aparece un tío que no recuerdo de que etnia procedía ofreciendo trueque de cigarrillo normal por uno que él te liaba. Yo tenía excusa para no hacer la transacción, pero el “conocido” la realizó, pero debía “ir” mucho, pero no demasiado, ya que rehusó el liado. Repuestos de esta transacción, surge como de la nada un paqui-indú (o indú-paqui) con, oh! sorpresa, las famosas empanadillas. Después de regatearle el precio, y conseguirlo, le compra tres, que son convenientemente regadas con salsa de yogurt, perejil y algo más que el paqui-indú es incapaz de decirnos. Mientras se las zampa, habla por los descosidos, la verdad, ya no recuerdo de que. Lo que si noto es cierto atisbo de impaciencia en mi “me acordaré”. Pasa un nuevo “paqui-indú” pero se queda sin negocio (no llevaba salsa). Pasa un (como mínimo) hombre de esos que yacen al lado tuyo cuando te despiertas. Fumamos todos.

Al final él conocido se levanta. Yo, a modo de piropo le suelto, “estás muy delgado” y él a modo de respuesta casi nos enseña hasta la partida de nacimiento. Nos cuenta otra historia, esta vez del gimnasio, y nosotros, mi “me acordaré” y yo nos levantamos aduciendo que era tarde, nos despedimos con los “muacs” de reglamento y él se va por donde vino y nosotros nos vamos hacia nuestro despido.

Un centenar de metros más abajo, un sentido abrazo, “un muac” y adiós. Ya en el taxi pienso, “A Hard Day's Night” y empiezo a jugar con el orden de las palabras. La carrera da para un sms con respuesta. No se porqué me sale “In the town where I was born”. El taxista, curiosamente de etnia indeterminada, me pregunta “¿Qué número me ha dicho usted? Yo no le había dicho ningún número.


(*) Comentar en mi próxima visita al terapeuta, porque me senté en el banco dejando entre los dos un hierro que nos separaba levemente.


miércoles, 10 de junio de 2009

Noche IX


Últimamente me ha dado por tomarme claras, véase cerveza con limonada. No soy un fan de la cerveza, más bien la hato(1), pero no es plan de empezar a beber whisky a las once de la noche. A eso de las tres de la mañana iba yo algo cargadito, de líquido, y sentí la perentoria necesidad de vaciar la vejiga. Pues manos a la obra. Me dirijo a los servicios, concretamente a la sección de los mingitorios. Unos cuantos clientes, tenían. Por suerte, había dos contiguos que estaban vacíos. Pito, pito gorgorito… y escogí el de la derecha (tendré que pensar un soniquete menos explícito para la ocasión). Me sitúo a la distancia correcta, desabrocho tres botones de la bragueta, saco aquello por donde tiene que salir el líquido excrementicio, un pasito más, miro hacia el techo, básico, y me dispongo a realizar la acción por la que estoy allí.

Noto que mi vecino, el de la derecha(2), no está precisamente mirando el techo. Los lavabos están recién reformados y el techo esta incólume, pintado de color diferente que la pared. “Lo que te estas perdiendo, chaval”, pienso yo. También pienso cosas más ofensivas, pero mi cometido en ese momento es diferente. El tema me despista, porque el vecino, aquel que él me tiene a su izquierda (a veces me gusta pensar que estoy a la izquierda de algo) insiste en la contemplación de lo que sostengo con mi mano derecha (sin querer ya me he vuelto a resituar). Yo giro levemente la cabeza como queriendo decir “ya vale, ¿no?”. El giro de centro-derecha que realizo no surge el resultado deseado (acostumbra a ocurrir), ya que el fulano sigue en su empeño. Por unos instantes tengo la escatológica idea de miccionarme en la derecha, perdón, hacia la derecha, pero no tengo ganas de mojarme las zapatillas. Pienso en la opción de hacer las presentaciones de rigor, aquí mi cuerpo cavernoso, etc., pero lo descarto ya que desconozco con exactitud el protocolo que se tiene que aplicar en estas situaciones. Tanto pensar, en política, en corrección e incorrección, el tema por el cual estaba allí se esfumó. Reubico mi miembro viril tras de Tommy (la etiqueta mira hacia fuera), me doy la vuelta, y mientras me alejo, me desabrocho el cinturón, me desabotono lo poco que queda de la bragueta y empiezo el proceso inverso. No se abotonarme mejor la bragueta. Desde el espejo situado encima del lavamanos veo al voyeur esperando otra victima (por un momento he pensado en un ex ministro de economía de izquierdas). Pasadas las cinco, en la tranquilidad del hogar, pude liberar todo el orín.

(1) Hato es un préstamo lingüístico propio, que utilizo porque me encanta escuchar en ingles el verbo “to hate” : odiar, aborrecer.
(2) En una revisión posterior del texto, noto que decir “el de la derecha” es una perogrullada, no porque todos los vecinos hallan resultado ser de derechas, sino por que la izquierda estaba vacía.


PS: Las elecciones están pasando factura, por un momento he vuelto a pensar en un ex ministro de economía, esta vez de derechas, mientras escribía la primera nota al pié.

viernes, 22 de mayo de 2009

Noche VIII


Hace un par de semanas, un jueves, salí a tomar algo. Acusado de monótono por siempre ir a los mismos sitios me dije: “Chevy, has de cambiar de aires”. Cuando me llamo a mi mismo por el nombre, me siento más implicado con lo que digo. Un día tengo que probar de hacer “aquello” fantaseando conmigo, igual hasta me implico y consigo un doblete. Pero bueno, ese no era el tema. Salí y fui a un bar de copas que ya había estado con alguien un par o tres veces, pero hace más de un año de eso. El sitio es “fashion” y la gente que lo había visto, también. Ah, olvidaba decir que el susodicho local es de ambiente.

Entro, paso la puerta, paso una cortina, i oh!, sorpresa. Estaba vacío, desierto, los dos únicos moradores, eran el y la barman. Nadie más. Era la una de la madrugada. Un jueves. Vuelvo a enfocar bien la mirada y nada, nadie. Me miro a mi mismo, cosa a veces difícil sin un espejo delante, y me auto diálogo:

- Chevy, ¿Qué hace un chico como tu en un lugar como este?
- A mí que me explicas, Chevy. Tu querías cambiar y aquí estamos.
- No me jodas, Chevy, para tomarme una copa solo, me quedaba en casa.
- Siempre tan egocéntrico y egoísta. Dirás para tomarnos una copa. Chevy, eres el fiel reflejo de papá.
- Eh, Eh. Chevy, a papá no le metas por medio.
- Mira, Chevy, querido, el tiene la culpa de todo pero es inocente.
- Chevy, perdona, estamos la entrada de un local vacío, cuatro ojos nos están mirando y hemos de tomar una decisión.
- Nos quedamos, Chevy, seamos consecuentes.

Y así fue. Me acerque a la barra, pedí lo de siempre, sin decir “lo de siempre” y una vez servido y pagado, me dirijo al barman y le digo:

- ¿Pasa algo esta noche?
- No, no. No pasa nada.
- No, si eso ya lo veo –le contesto y prosigo- ¿Es la crisis?
- Será la crisis.

Saque mi smartphone, y me puse a escribir alguna cosa que seguramente ha acabado colgada aquí. Durante el tiempo que duró el trasvase de la copa a mi organismo creo que entraron en el local dos parejas. Se detuvieron en el mismo lugar que Chevy-Chevy antes se habían detenido y optaron por hacer exactamente lo contrario que nosotros.

Cuando no quedó más líquido que trasvasar, muy educadamente me despedí del y de la barman (¿o tendría que decir barwoman?) y salí. Allí, en la calle, con un aire algo más fresco, volvimos a hablar.

- Hoy no has pescado.
- Querrás decir que hoy TAMPOCO hemos ligado.
- No había mucha cosa aprovechable.
- Es que no podemos salir tan apurados.
- Igual se nos notaba mucho.
- ¿Tú crees?

viernes, 15 de mayo de 2009

Noche VII (Iluminati II)


- Hola.
- Hola.
- ¿Qué tal?
- Bien.
- ¿Cómo va?
- Mira, por aquí.
- ¿Has visto a Álvaro?
- No, no. Acabo de llegar, como quien dice.
- Pues si, Álvaro está aquí y ya no "está" con Sergio. Era de esperar.
- Si, creo que Sergio se lo montaba desde hace tiempo con Eric.
- ¿Te refieres a Eric? ¿El que trajo Blas?
- Tela con el Blas.
- Si, le llamábamos el foucault.
- Todo un pájaro.
- Si. Blas, antes iba con Alicia
- Joder, como cambian las cosas. Ahora Alicia va de otro rollo. Está con Sonia.
- Buf. ¿Sonia no es la hermana de Álvaro?
- Si, si. La misma. ¿Sabias que Álvaro también tiene un hermano, de esos raros?
- Todos los hermanos son raros, pero… ¿a que te refieres?
- Es hijo de la tercera mujer de su padre.
- ¿Quieres decir que son “termanos”?
- Que tonto eres. De todas formas Luís es buen tío.
- Coño, “termanos” y del ambiente.
- Si, si, vivir para creer.
- Pues Luís tenía celos de Ernesto.
- ¿Por su relación con Javi?
- Creo que con la que tenía con Oscar.
- ¿Oscar? Puaj. Ese era lo peor.
- Si, si. El típico de “aquí te pillo a que te mato”.
- Ya. No se porque dicen que somos promiscuos.
- Igual somos la excepción que cumple la regla.


NA: El post tiene música, porque el lugar donde se produce el diálogo es un bar musical. Los temas que suenan en ese momento, debido a las reacciones adversas (arcadas, urticarias, mareos, etc.) producidas por mi última cita musical, se han obviado. No es una renuncia a continuar siendo notario de la actualidad, sólo es un descanso meditativo, en el cual pensaré si la mejor solución es poner un pie de página que diga “El autor de este post no se hace responsable de la música que escucha en lugares públicos”. Seguro que ya está el listillo de turno que me recomiende un cambio de aires.

Espero no haber mareado al respetable con este baile de nombres. Por cierto, ¿como se llaman los dos interlocutores?, los nombres, lo que son, nos lo podemos imaginar. Una pista. No son ni Rómulo ni Remo. Tic, tac, tic, tac.


lunes, 20 de abril de 2009

Noche VI (ángulo inverso)


La noche del jueves salimos con un grupito del cole. Fuimos a una “bollería”, me perdonareis la expresión, no, no era un local para “bollicaos” aunque me pareció ver a más de uno, si no un local de ambiente con género donde predomina el género femenino. Yo nunca había estado en uno de estos sitios y francamente estaba nervioso. Lo primero que tengo que decir es que la cagué con el atuendo. Me había arreglado bastante bien y la gente que había allí salvo honrosas excepciones iba, más bien tiradilla, bueno, no, tiradilla no, no vestía pija como yo. Ellos, los chicos, vestían igual pero diferentes en cambio ellas vestían diferentes pero igual, me explico, predominaba el estilo “Teniente O’Neil”. He de decir que mis apreciaciones pueden resultar erróneas ya que mis miradas eran rápidas y fugaces, no fuese que me dijeran algo. El local estaba a reventar. Nos pudimos situar cerca de la barra entre una columna y un billar (que estaba cubierto por una funda). Dada la imposibilidad de hacer un corrillo todos juntos, hablabas ahora con uno, ahora con una. Nada profundo. Yo con mi RedBull, bla por aqui, bla por allá. Tocando a la columna, había un sujeto con una copa. Edad, no se, pero si, tendría ya una edad. Me llamó la atención por su estatura, su complexión fuerte y un cierto porte altivo. Estaba solo. Miraba a izquierda y derecha. A veces se movía al ritmo de la música, pero muy discretamente. Nuestras miradas empezaron a encontrarse, cada vez con más frecuencia. Tenía los ojos de color miel, pero si los hubiera visto en otro sitio, igual digo que los tenía marrones. ¿El ambiente me estaba transformando? Lo tenía cerca, a un cuerpo o dos. El lóbulo de su oreja decía, “muerdeme” y su nariz me hacía pensar en cierta solidaridad respecto a la mía. Fumaba. Saludó a un chico, con dos besos. Eso me descolocó un poco, porque aparentemente, parecía normal, claro que el único normal allí era yo, al menos antes de entrar. Cuando me daba la vuelta, creía notar sus ojos clavados en mí. Un espectador imparcial diría que los ojales decorativos que llevaba en la parte posterior del cuello de la camisa me los había hecho él con la vista. Pensé por un momento “¿Qué cojones esta mirando el tipo ese?, absurda pregunta, porque me estaba mirando a mi y en ese lugar …. Cogí fuerzas donde no las tenía y en un arrebato de arrojo, el cual me sorprendió a mi mismo, empecé el movimiento hacia él para cruzar alguna palabra cuando muy cerca se desencadenó una pelea entre dos chicas. Nuestro grupo por temor a que aquello fuese a más porque había algún que otro no mayor de edad (jejeje), nos fuimos hacia la salida. Cuando subía las escaleras, me di la vuelta y el mamón ese, ya no me miraba, estaba atontado mirando la absurda pelea.

NOTA: Este post es complementario de Noche VI, solo que con los papeles cambiados, del observador y del observado.