“Polvo somos”Cuando salió de su viejo Chevy, el teniente Harley Daviddaughter de la policía de Sacramento, notó en su rostro el frío aire de una mañana de enero. Estaba a punto de entrar en la morgue y hablar con la doctora Mary No del cadáver que habían encontrado la pasada noche. Cada vez que pisaba el depósito, pensaba que a su ciudad le habían dado el nombre del sacramento de la unción y no el de la eucaristía.
Era un lugar sórdido y lúgubre, no como muchas teleseries y películas mostraban. Cuando entró en la sala de autopsias, una mezcla de olores le golpeó, se sujetó en la puerta y tras reponerse se dirigió directamente a la mesa donde se encontraba la doctora No.
- Buenos días, doctora.
- Hola –contestó secamente.
- ¿Qué me tiene que contar?
- Que sobre la mesa tenemos algo parecido a RoboCop.
Levantando la sábana, quedó al descubierto el hombro derecho, de donde salían un sinfín de pequeños cables hacia una prótesis, plateada, compuesta de antebrazo y mano. El teniente, siempre muy atento a cualquier detalle, preguntó:
- ¿Y el brazo?
- Ah, está ahí. Se lo he sacado… por curiosidad.
- Y ahora me dirá que la parte superior del cráneo es idéntica al casco de Murphy.
- Perdone, no había acabado todavía, está aquí y parece normal –se disculpó mientras se lo ofrecía a la vista como quien lo haría con un coco.
- ¿Alguna “curiosidad” más?
- Sí, mire, fíjese en esto – dice señalándole la parte inferior del cráneo.
- Parece… un conector USB!!!
- Cierto. Lo que desconozco es su utilidad, pero creo que podría estar relacionado con eso del mind unloading o mind uploading, o…
- ¿O?
- O más bien un timo o una especie de adorno corporal.
- ¿Cómo un pircing?
- Seguramente, ya que el conector ese no estaba conectado a nada.
- Prosiga.
- He mirado unos tejidos por el microscopio y he visto que estaban infestados de pequeñísimos corpúsculos metálicos, como si se tratase de metralla.
- ¿Metralla microscópica?
- Creo que más bien se trata de nanobots.
- Me pierdo.
- Siento decirle que yo también. Si estos casos se suceden, tendré que hacer un curso de reciclaje en el MIT.
- ¿Causa de la muerte?
- Muerte por inanición.
- ¿Se ha muerto de hambre?
- Sí. Mire –y le enseña un pequeño artilugio en uno de esos recipientes donde dejan las balas- Este transmisor lo tenía implantado en el estómago y enviaba estímulos al cerebro para crear la necesidad de alimento.
- ¿Y no funcionaba?
- Sí, pero se le acabaron las pilas.
Mientras el teniente Daviddaughter abandonaba el depósito de cadáveres pensó en que una vez más no le había preguntado a la doctora si era familia del Doctor No.
“y en chatarra nos convertiremos.”






