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miércoles, 15 de abril de 2009

Noche VI


Andaba yo golfeando por estos mundos de Dios, tranquilamente, mi JB y mi mirada absorta en un niño. No tengo ni pajolera idea de la edad que tenia, pero.... debía como máximo haber dejado de mamar de su madre hacía poco. Permítanme la licencia, estimados lectores, de hacer un breve paréntesis en el relato de los hechos, haciendo referencia a la relatividad de la frase anterior. La expresión "hace poco" es tan exacta como la distancia que hay entre el cero y el infinito, o sea mucha, cosa que con el paso del tiempo me estoy dando cuenta que lo del infinito, es otra de las mentiras universales porque como nadie ha conseguido demostrar su existencia, quiero decir que nadie ha estado, pues no existe y punto pelota. Continuamos. El niño llamaba la atención, no por su quevedesca nariz, que si, que era prominente, sino por su larga cabellera rubia, su cara limpia (cual culito de bebé), su camisa blanca, su suéter Tommy Hilfiger amarillo y no puedo bajar más porque la proximidad de su figura sumado a los cientos de miles de personas que habían en el local me lo impedía. Aparte de esa descripción superficial y banal, me llamó la atención la nuez y sus dedos delgados y relativamente largos (en este punto he de confesar que al ver esos dedos tuve pensamientos impuros (visto desde el punto de vista católico-apostólico-romano en que fui educado) o lascivos (visto desde mi depravación enfermiza).

Total, que después de esta introducción sucedió el incidente. Bueno me he olvidado mencionar que entre tanto saludé a D (muac-muac) y le pregunté por N. Me contestó que debía estar en casa durmiendo y que al día siguiente era su cumpleaños. Me da de que ya no son pareja. Bueno, que en esas me empujan y al girarme veo que hay un pequeño tumulto. Una rubia y una morena a tortazo limpio. Fantástico. Creo que fueron tres asaltos dignos de Rocky. Los tortazos seguían pero cada bando constaba de tres chicas más. Orgía sangrienta. Pues no. Las susodichas tres eran las que sujetaban a las púgiles con tan poca fortuna que el combate se alargó. Solo faltaba la típica rubia despampanante con el cartelito del número de “round”. Por unos instantes, mi único gen de macho pacificador que tengo me sugirió la idea de ir a poner orden, pero el gen de la “negación de la ceja partida” me lo impidió (cobarde, si). La paz volvió. Cinco minutos más tarde abandonaba el local, abatido.

¿Abatido de que? Si la situación me divertía. ¿Porque me divertía? ¿Era mi gen machista? ¿Era el placer por la sangre fresca? ¿Era por poder escribir esto? ¿Era por la necesidad de comerme el coco? Y mi niño rubio, ¿donde estaba? Demasiadas preguntas. Respuestas solo una: me puse a escribir esto, mientras el tío que tenía sentado al lado le manoseaba la entrepierna a una chica, atacando desde atrás (el muy cobarde). Sexo, mentiras ….. y blogs. Y no sonó el despertador.

PS: Aunque soy antipático, al día siguiente llamé a N para felicitarle. Me confirmó que D ya no era su pareja. Me dio el nombre de la nueva “adquisición”, pero no lo recuerdo.

viernes, 3 de abril de 2009

Noche V (with happy end)


Salimos del cine. Pasan unos minutos de medianoche. Por la hora que era, no quedaría muy bien llamar al terapeuta. La película me ha vuelto a dejar tocado. Tendré que ahogar mis penas con el whisky. No entiendo como es que la gente va al cine y encima se divierte.

Vamos a una cervecería cercana. Yo a lo mío, el JB con limón, los demás, tres cervezas y un Baileys. Conversamos sobre la película. Bromas y más bromas. Que si patatin que si patatan. Frendly, que es lo que toca. La gente esta cansada y todos se encaminan a dejarse caer en los brazos de Morfeo (cursi cursi, la expresión).

Yo, sigo en la misma línea. A lo mío. Me desplazo a “petarlandia”, un local de petardas con música más petarda (si cabe). Cae otro cubata mientras acabo de escribir unos “memos” en el móvil. Demasiadas cosas a la vez. Beber, fumar, mirar (otear), escribir y de vez en cuando mover un poco el cuerpo mientras tarareo alguna canción. Mal eso de beber y fumar, feo lo de mirar (y eso que era mirada neutra) y lo de escribir en un pub, enfermizo, si pero como el teléfono tiene teclado qwerty pues no cuesta tanto. Una escena: Dos chicas comiéndose la boca a escasos centímetros de un elemento que esta escribiendo en un móvil. Podría estar escribiendo sobre lo que acontece a su alrededor, pero no, esta escribiendo una historia acontecida hace unos 10 meses.

Sigo mi peregrinaje. La misma rutina, pero me gusta. Entro en el otro local con el pase del anterior. Solo entrar me encuentro con D. Sonrisa. Muac, Muac. Creo que todas las veces que nos hemos encontrado de cara casi siempre me hace la misma pregunta:

- Estoy buscando a la peña.
- No la he visto, acabo de llegar, pero seguro que están en los lavabos –le contesto.

Puta manía que tiene la gente con eso de ir a los lavabos. O van a hacer cosas ignominiosas o el 90% de la población tiene problemas urinarios (aquí hay tema).

En un arranque de amabilidad y ternura, le pongo la mano en la cara y le digo:

- ¿Te estas dejando barba?
- Bueno, hace una semana que no me afeito -contesta con su voz suave, un tanto nasal, y prosigue- me voy a dejar perilla.

Yo hago una mueca de desaprobación y cada uno sigue su camino. Busco un punto de anclaje. Mi favorito esta ocupado. Pruebo dos o tres más, pero no lo acabo de encontrar. Me acerco a la barra y en un acto de solidaridad económica pido un refresco. Por fin encuentro mi particular punto de observación. Espalda protegida (por los empujones, tontos) y visión periférica despejada, sin agobios. Despliego el radar. La programación de los objetivos a identificar es simple. Elementos en movimiento, con preferencias hacia los que tienen extremidades superiores e inferiores. El radar detecta unos cuantos “solodevista” y también pasa J alias T y se lleva dos “muacs”. Después de descartar posibles objetivos, no por desdén sino por pánico escénico, selecciono uno. Estatura mediana, bien parecido, pelo corto, camiseta negra sin mangas (no de tirantes) que marcaban buenos bíceps, pantalones vaqueros, deportivas blancas y sosteniendo una cazadora ligera de color beige. Parecía que iba acompañado de una pareja (él y ella), pero cuando la pareja desapareció, el permaneció ahí, solo, desamparado. Bailaba con cierta gracia. Miradita por aquí, miradita por ahí. La visión que tenia de él era lateral, sus miraditas implicaban movimiento de cuello las mías solo de ojos. Pasado un rato, eterno, si, la miradita se convirtió en mirada, esbozó un sonrisa (joder como ganaba sonriendo él muy cabrón) y se encamino a mí.

Lamento cortaros el rollo ahora, pero lo que pasó a continuación, podría herir la sensibilidad de más de uno, incluida la mía y ya he escrito demasiado para no haber pasado nada. Así que, dar rienda suelta a vuestra imaginación y acabar la Noche V como más os guste. Os daré una pista: no he necesitado ayuda “divaníaca”.

THE END

Debido a los cientos de protestas que he recibido por el final de esta entrada, aquí la tenéis. Es un final kowalaskiano, pero es un final.

A escasos centímetros de mi, se detuvo. Se agacho, hincando una rodilla en el suelo. Yo pensé: "Hay madre, hoy no habrá morreo, vamos directos." Me fijé en sus movimientos. Se subió la pernera del pantalón, sacó una Walther P22 que llevaba sujeta a la pierna y me vació el cargador, sin mediar una sola palabra.

No sentí nada. Solo un insoportable zumbido en los oídos. Noté como se me abrió el esfínter de la uretra. Me sentí húmedo. Vi a los porteros que se lo llevaban. Gente a mi alrededor que movía la boca y yo sin poder oír nada. No tenía ninguna herida, no sangraba, supuse que la munición era de fogueo. Di un paso y empecé a entender la puta manía que tiene la gente con ir al lavabo.

lunes, 16 de marzo de 2009

Noche IV Epílogo



Me voy.
No escucho más.

- Adiós
- Va, por favor - repite.
- Que te vaya bien - le digo.

Se acerca, con intención de repetir. Doy medio paso atrás.

- Que no, que me voy.
- Va, por favor. Ahora que nos lo pasamos bien.

- No, me voy.

- Va, venga, más.
Sin mediar más palabras, nos volvemos a besar. Este tiene gusto a nada. Los otros a menos.

Me mira a los ojos.

Me acerco. Se repite la escena. Este dura más. Mi brazo le ha rodeado la cintura. Yo, he notado una cierta presión en la nalga, izquierda.

- Va, un par más.
- Gracias, me voy.
- Lo haces bien - dice, mirándome a los ojos.

Se me acerca, y lengua en ristre me/nos besa/mos.

- Solo uno.

- Vaaaa.

- Vaya, ni con educación - digo yo.

- Me encanta el ajo - dice, tras una sonrisa.

- Es que ... he cenado algo que llevaba ajo.

- ¿Que?

- Es que ....

- Va.

- No, que me voy.

- Va, dame unos besos.

- Adiós - digo.


NA: El diálogo se tendría que haber leído de abajo arriba, es su orden cronológico. La vida, a veces, se nos ríe. Este es un ejemplo. Era un local de ambiente. Ella quería más, yo sólo irme.

viernes, 13 de marzo de 2009

Noche III Cap I y II


Celebramos el cumpleaños de un amigo. Es un grupo muy variopinto. Quedamos en un local. Joder, nivel alto con sorpresa. Me cambio. Ni mucho ni poco, o sea, todo lo contrario. Es el hotel OMM. Tiene un espacio de lo más pijo para copas con una música tipo hilo musical que lo único que te permite es poder hablar. Y claro, hablar sobre todo de la sorpresa. El 50% del género femenino va por razones laborales. Y dicen que son caras. Cualquiera puede imaginarse el tipo de género masculino que lo regenta. Hay quien dice que no son profesionales, pero que cobrar, cobran. A mi me da por pensar que la diferencia entre unas y otras debe estar en la calidad del producto. Total que después de haber pagado once euros por una copa con hilo musical y sin follar (¿quien quería?), nos largamos a Solo.

El ganado ahí es totalmente diferente. Un amigo los definió como “zarapijos”. La música es resultona tipo “top list”, que no conoces ni un tema pero te suenan todos. El vaso de la copa es agradable, ancho y alto. Vamos mejorando, hemos ganado tres euros. El único pero que poner es que el portero de la segunda puerta (el local tiene dos puertas correlativas excluyentes) me ha guiñado el ojo. A mi esto, a parte de causarme una gran zozobra, me jode, me descoloca. No es que me hubiera hecho ilusiones (no, que va !!!) pero aún actúo un poco a la antigua. Igual los tiempos están cambiando y empieza a existir una normalización, o sea, carnicerías y pescaderías juntas. Si vuelvo otro día y me vuelve a guiñar el ojo no se si pegarle una hostia o un morreo. Dilemas…


sábado, 7 de marzo de 2009

Noche II


Llego tarde, muy tarde, pasan unos minutos de las 4. Pago y directo a la barra. Será la última de demasiadas. Odio los vasos de plástico y encima no cabe todo, bueno estoy yo para pelotazos. Le veo venir. Es A. Sus ojos siempre contentos. Nos sacamos la lengua tanto como podemos. A veces nos saludamos así. Muac y muac. Los “holaquetal” de reglamento y se alejan. Se alejan porque no va solo. Tiene acompañante, de su misma estatura, me lo presento hace un tiempo, de nombre D. Tenemos una buena relación, incluso habiendo pasado algún pasaje violento (de amenaza física). A esos ojitos les perdono todo. Me doy una vuelta por el local, y dos, también. Por los dos pisos. Pasado un ratito me lo vuelvo a encontrar, solo. Le pregunto por si él y el otro .... Me contesta que si, que hace cuatro semanas. Yo calculo y teniendo en cuenta que realmente es sábado pero se considera viernes y la ultima vez que le vi era jueves aunque realmente fuese viernes, le tengo que dar la razón. Están en su cuarta semana, tres semanas y un día. Como una sentencia. Me explica que han hecho últimamente. Sana envidia. Me pide que vaya a bailar donde están ellos. Voy. Bailo. Alguna broma, algún roce. Se les ve bien. Veo algunos “solodevista”. Muac muac y muac muac. Despedida y cierre.

lunes, 2 de marzo de 2009

Noche I Cap.III


Tercer local. A las 2:15 no es que este muy lleno. Pido un refresco, hay que conducir. Paseo. Me fijo en un chico que está acompañado de una chica. Me llama la atención el jersey de rayas, llamativo, cuello pico. Vaqueros caídos tirando a “pitillos” y zapatillas blancas, tirando a “normalillas”. El, desaliñado de pelo, pircing en el labio inferior, pendiente brillante en el lóbulo derecho. Bailan haciéndose arrumacos. No engaña a nadie. Se van acercando (por inercia, no por magnetismo, supongo). En algún momento, debido al baile y a la gente que pasa, se produce el roce, físico. Bueno, más que roce, roces. Yo impertérrito. De repente, por mi izquierda aparece otro chico que haciendo un ademán, me pide pasar. Yo me aparto gustoso, y una vez me ha sobrepasado, se gira y me dice: “Ya no queda gente educada como tu”.
Yo, me lo miro y me digo “Esta es la mía, aprovecha la ocasión”. En décimas de segundo tengo que decidir por donde le entro. Para ganar tiempo, le pregunto “¿Perdón, que decías?" Gano unos pocos segundos. El contesta. Yo le miro, me ladeo y le miro un lado de su cara. El pregunta: ¿Qué miras? Y yo respondo “Las patillas. Es que mi religión me impide hablar con gente que lleva las patillas más largas que las mías”. La broma surge su efecto. Empezamos a charlar. Me llama la atención la americana que lleva y me recuerda un post de Thiago. Es de cuadros, llamativa y bonita. El, estudiante, 22 años, estatura mediana, mirada profunda, chicle, y muy educado, de nombre R. Me cuenta sus penas. Le cuento las mías. Le envidio, me envidia. Estamos apunto de cambiarnos los papeles, lástima que la americana no era de mi talla. Estamos hablando un buen rato, “frendly”. Un par de besos y un "hasta otra". Ha estado bien. Del chico del jersey de pico ya ni me acuerdo.

NA: Sólo aparecen las iniciales de las personas que “conozco” ya que no les he pedido permiso para escribir sus nombres y no me quiero inventar otros, al final me haría un lío.

jueves, 26 de febrero de 2009

Noche I Cap.II


Segundo local. Este por debajo de la Diagonal. Música petarda, petarda. Ambiente “de ellas”. Me conocen. No hace falta pedir. Me sirven. Tomo posición. No está lleno. Será fin de mes. Será la crisis. Como decía la canción “Qué será, será”. A pocos metros un chico con aspecto de la Europa del Este. Parece aburrido, esta con tres o cuatro chicas y tal vez otro chico. Rubio, estatura media, cazadora de cuero, vaqueros y …..si, si, zapatillas plateadas. Sonrío por dentro. Sonrío por fuera. Esto me suena. Me suena a muchos kilómetros. Veo a un conocido. No lo conozco de nada pero lo he visto mucho. Lo veo tanto que se hasta donde trabaja. De tanto verlo me cuesta definirlo. A esta gente que conocemos solo de vista los llamaré los “solovistas”. Pues eso, ese día pocos “solovistas”. Por un momento he pensado utilizar la palabra “parroquiano”, pero se de alguien que no le gusta, seamos políticamente correctos. Me fundo la copa en media hora. Hago ver que bailo (leve balanceo) y tarareo alguna canción. A otra cosa, mariposa.

NA: Que nadie busque el capítulo uno, porque no está publicado. George Lucas hizo lo que le dio la gana con el orden de entrega de Star Wars, ¿seré menos yo?

viernes, 20 de febrero de 2009

El laberinto


Chumba Chumba Chumba (eso es la música del local). Era tarde, bastante tarde. Había cambiado de posición. Hago ir el radar, no se si de izquierda a derecha o al revés y a mi derecha había un chico, edad indeterminada, no más de 20. No está solo, está, como mínimo con otro chico y unas chicas. Lo escaneo. Estatura media. Pelo castaño, ni mucho, ni poco, eso, normal. Cara agradable, nariz agradecida, como mínimo para mí, cuando las veo solidarias con la mía, les cojo cariño (tengo dudas de si al portador o al propio apéndice). Algún grano (seria el chocolate, seguro). Vestido………. joder, no se, vestido. Camiseta “modernilla”, vaqueros, cinturón ancho, y zapatillas. Mirada por aquí, mirada por allá. En un descuido, de él, creo entrever que lleva unos gallumbos del H&M, de esos color chillón con ribetes blancos. Como aún no soy experto en lenguaje visual, no se si en sus miraditas, me envía a la mierda cuando me mira (lo más probable) o me esta tirando los trastos (lo más improbable) . Pero yo a lo mío. Me centro en sus zapatillas. El dibujo superior era un laberinto. Cinco minutos intentando mirar el camino correcto. Tampoco domino el lenguaje gestual. Consulta su móvil. Opción a) Está nervioso por mi(s) mirada(s). Opción b) Intenta enrollarse conmigo vía bluetooth. Opción c) Esta llamando a la policía. Opción d) Envía un SMS poniendo SOS. Opción e) Todos miramos el teléfono para hacernos los interesados. No fuma, no le puedo dar fuego.
Me vuelvo a casa. No se que me pasa. ¿Por qué cojones no le he preguntado si tenia solución el puto laberinto?

NA(1): Aclaración: “Estatura media” es un concepto acuñado por las clases dominantes, los altos, para referirse a la gente más baja que ella. Del mismo concepto se deriva “Estatura baja”, que obvia decir (pero lo digo) que lo utilizan los de “Estatura media” para referirse a la gente más baja (si cabe) que ella. Quien dijo que el tamaño no importaba?.

NA(2): Agradecimiento: Quiero agradecer a Thiago los ánimos y los consejos que me ha dado para empezar con todo esto. Moitas gracias. El éxito de esta empresa será suyo, el fracaso, mio.