
Andaba yo golfeando por estos mundos de Dios, tranquilamente, mi JB y mi mirada absorta en un niño. No tengo ni pajolera idea de la edad que tenia, pero.... debía como máximo haber dejado de mamar de su madre hacía poco. Permítanme la licencia, estimados lectores, de hacer un breve paréntesis en el relato de los hechos, haciendo referencia a la relatividad de la frase anterior. La expresión "hace poco" es tan exacta como la distancia que hay entre el cero y el infinito, o sea mucha, cosa que con el paso del tiempo me estoy dando cuenta que lo del infinito, es otra de las mentiras universales porque como nadie ha conseguido demostrar su existencia, quiero decir que nadie ha estado, pues no existe y punto pelota. Continuamos. El niño llamaba la atención, no por su quevedesca nariz, que si, que era prominente, sino por su larga cabellera rubia, su cara limpia (cual culito de bebé), su camisa blanca, su suéter Tommy Hilfiger amarillo y no puedo bajar más porque la proximidad de su figura sumado a los cientos de miles de personas que habían en el local me lo impedía. Aparte de esa descripción superficial y banal, me llamó la atención la nuez y sus dedos delgados y relativamente largos (en este punto he de confesar que al ver esos dedos tuve pensamientos impuros (visto desde el punto de vista católico-apostólico-romano en que fui educado) o lascivos (visto desde mi depravación enfermiza).
Total, que después de esta introducción sucedió el incidente. Bueno me he olvidado mencionar que entre tanto saludé a D (muac-muac) y le pregunté por N. Me contestó que debía estar en casa durmiendo y que al día siguiente era su cumpleaños. Me da de que ya no son pareja. Bueno, que en esas me empujan y al girarme veo que hay un pequeño tumulto. Una rubia y una morena a tortazo limpio. Fantástico. Creo que fueron tres asaltos dignos de Rocky. Los tortazos seguían pero cada bando constaba de tres chicas más. Orgía sangrienta. Pues no. Las susodichas tres eran las que sujetaban a las púgiles con tan poca fortuna que el combate se alargó. Solo faltaba la típica rubia despampanante con el cartelito del número de “round”. Por unos instantes, mi único gen de macho pacificador que tengo me sugirió la idea de ir a poner orden, pero el gen de la “negación de la ceja partida” me lo impidió (cobarde, si). La paz volvió. Cinco minutos más tarde abandonaba el local, abatido.
¿Abatido de que? Si la situación me divertía. ¿Porque me divertía? ¿Era mi gen machista? ¿Era el placer por la sangre fresca? ¿Era por poder escribir esto? ¿Era por la necesidad de comerme el coco? Y mi niño rubio, ¿donde estaba? Demasiadas preguntas. Respuestas solo una: me puse a escribir esto, mientras el tío que tenía sentado al lado le manoseaba la entrepierna a una chica, atacando desde atrás (el muy cobarde). Sexo, mentiras ….. y blogs. Y no sonó el despertador.
PS: Aunque soy antipático, al día siguiente llamé a N para felicitarle. Me confirmó que D ya no era su pareja. Me dio el nombre de la nueva “adquisición”, pero no lo recuerdo.
Total, que después de esta introducción sucedió el incidente. Bueno me he olvidado mencionar que entre tanto saludé a D (muac-muac) y le pregunté por N. Me contestó que debía estar en casa durmiendo y que al día siguiente era su cumpleaños. Me da de que ya no son pareja. Bueno, que en esas me empujan y al girarme veo que hay un pequeño tumulto. Una rubia y una morena a tortazo limpio. Fantástico. Creo que fueron tres asaltos dignos de Rocky. Los tortazos seguían pero cada bando constaba de tres chicas más. Orgía sangrienta. Pues no. Las susodichas tres eran las que sujetaban a las púgiles con tan poca fortuna que el combate se alargó. Solo faltaba la típica rubia despampanante con el cartelito del número de “round”. Por unos instantes, mi único gen de macho pacificador que tengo me sugirió la idea de ir a poner orden, pero el gen de la “negación de la ceja partida” me lo impidió (cobarde, si). La paz volvió. Cinco minutos más tarde abandonaba el local, abatido.
¿Abatido de que? Si la situación me divertía. ¿Porque me divertía? ¿Era mi gen machista? ¿Era el placer por la sangre fresca? ¿Era por poder escribir esto? ¿Era por la necesidad de comerme el coco? Y mi niño rubio, ¿donde estaba? Demasiadas preguntas. Respuestas solo una: me puse a escribir esto, mientras el tío que tenía sentado al lado le manoseaba la entrepierna a una chica, atacando desde atrás (el muy cobarde). Sexo, mentiras ….. y blogs. Y no sonó el despertador.
PS: Aunque soy antipático, al día siguiente llamé a N para felicitarle. Me confirmó que D ya no era su pareja. Me dio el nombre de la nueva “adquisición”, pero no lo recuerdo.

