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jueves, 20 de enero de 2011

Azul casi equivocado

"Como los espléndidos jóvenes de las novelas de Genet, formé saliva en mi boca hasta que fuera una bola de blanca espuma; después la hice rodar como un caramelo sobre mi lengua. Me froté las piernas y me arañé el pecho, mis caderas y los dedos de mis pies estaban pegajosos. La carne de gallina cubrió mi cuerpo como en una súbita corriente y toda mi fuerza se desvaneció."

"La cucaracha había metido su cabeza en un plato cubierto con globos de ketchup; su dorso estaba reluciente de grasa. Cuando aplastas cucarachas, sale un jugo de diferentes colores. Las tripas de ésta debían estar llenas de rojo. Una vez, cuando aplasté una cucaracha que andaba sobre una paleta de pintor, salió un líquido color violeta. No había pintura violeta en la paleta, pensé que el azul y el rojo debían haberse mezclado en su diminuto vientre."

"Pero yo estaba tan colgado que mi polla estaba tan pequeña que ni se veía, y no quería que aquella nenita se diera cuenta. Aparte que puedo con las tías con esos culazos... como el de Reiko, mira."


"No era el sonido de un avión. Era el zumbido de un insecto, en algún lugar detrás de mi oreja. Más pequeño que una mosca, revoloteó por un momento ante mis ojos, luego desapareció en un oscuro rincón de la habitación."

"Ni siquiera cuando le quité con cuidado la tirita del culo, Moko abrió los ojos. Reiko estaba envuelta en una sábana en el suelo de la cocina, Kei y Yoshiyama ocupaban la cama, Kazuo yacía junto al tocadiscos, siempre con su Nikomat en la mano, Moko estaba tumbada boca abajo en la alfombra, abrazada a un almohadón. Había una ligera mancha de sangre en la tirita, el ano se abría y cerraba al respirar, me recordaba a un tubo de goma.
El sudor que le corría por la espalda olía a flujo y a esperma.

Cuando Moko abrió los ojos, aún con algunas pestañas falsas, me sonrió. Luego gimió cuando le puse la mano entre las nalgas y se dio media vuelta.

-Tienes suerte de que llueva, la lluvia cura, apuesto a que gracias a la lluvia no te duele mucho.

El sexo de Moko estaba pegajoso. Se lo limpié con un kleenex, y cuando le metí un dedo, sus nalgas desnudas temblaron."



Llevaba unas cuantas páginas y, traducción a parte, mi extrañeza aumentaba. Miré la contraportada y volví a leer que se trataba de su primera novela. “Pués sí que ha evolucionado, es como de la noche al día.”, pensé. Solo había leído Tokio Blues y After Dark, que me habían parecido novelas “diferentes” pero lo de esta rebasaba muchos límites. Extrañado me conecte a internet y en el navegador teclee Ryu Murakami. Como casi siempre lo primero en aparecer fue la wikipedia. Accedi a la entrada y me fui directamente a la bibliografía, y oh!, sorpresa, no estaban los dos libros anteriormente citados. Instantes después descubrí que los japoneses no son tan distintos a nosotros y que si aquí hay quien se llama Juán o José, allí se llaman Ryu o Haruki.

Continuo la lectura de esta novela nihilista llamada Azul casi transparente. Este libro sí que es “diferente”…


martes, 16 de marzo de 2010

Alfa y Omega

- No –dijo pausadamente.

Así acaba mi última novela. Para no llevar a engaño a nadie, he de reconocer que empieza de la misma forma. O lo que es lo mismo, eso es toda la novela. A continuación os dejo una de las críticas publicadas en la prensa “mundial”.

QUEPAIS. Oh, oh, oh. ANN AL FABET. Madrid 14/03/2010. Sorpresa es lo primero que me ha causado. Había oído muchas cosas sobre su obra, pero jamás me había enfrentado a una. El título puede asustar, “Galones o litros, pulgadas o centímetros: la disyuntiva”. Una ambientación que raya la perfección. Un dominio del tempo extraño en estos tiempos que corren. El diálogo, una obra maestra de la concisión, dice lo justo sin irse por las ramas, dejando al lector absorto en la lectura. Una de las gracias que tiene es que cada frase puede tener múltiples interpretaciones y así el lector participa como un personaje más. Sublime. Excelso.

jueves, 9 de julio de 2009

Business I

Estaba yo en mi estudio, si, si, como gran escritor que pretendo ser, tengo una pequeña estancia de 25 metros cuadrados, con tres paredes repletas de libros, todos ellos estudiadamente desordenados, y una gran mesa de trabajo, de madera, con mi laptop encendido, el editor de textos abierto, y la mirada fija en el lomo de un libro de Flaubert, de esos libros de antes, que da gusto verlos ya que leerlos es otra cosa, cuando note que el móvil vibraba. Bajé de inmediato el concierto para violín de Sibelius, y me quedé mirando como se movía ligeramente el teléfono por la mesa y escuchando ese zumbido ronco del vibrador. No podían los señores de Nokia haber puesto un zumbido de su paisano, pensé. Y claro, tanta observación y pensamientos absurdos causaron la pérdida de la llamada. Recuperé la llamada y vi que era de Eddy Thor. Inmediatamente le llamé.

- Hola Eddy.
- Hola Chevy.
- ¿Qué tal, como va todo?
- Pues nada, trabajando, y tú, ¿como estas?.
- Bien, bien, estaba mirándole el lomo a Gustave, por si me inspiraba algo…
- De eso te quería hablar.
- ¿De inspiración o de lomo?
- De creación.
- Hombre, tu ya sabes que soy más darviniano, pero ya sabes que si es necesario vuelvo a entrar en el armario religioso.
- No, tranquilo, deja el armario en paz. Es de creación literaria, que quería hablar.
- Ah, bueno, si, ya sabes que en esto, los autores nos parecemos a los delanteros centros, va por rachas.
- Sabes que siempre he valorado mucho tu alto grado de autoestima, pero yo te situaría de media punta, con recorrido, por la izquierda.
- Eddy, ¿tu me has visto empalmado alguna vez?
- No, ya sabes lo de la olla y lo de la…
- Es que me acabas de describir…
- Chevy, perdona que te interrumpa, pero quería hablar, no desvariar.
- Ah, si, bueno, tu dirás.
- Verás, el tema del versionado de las obras maestras de la literatura universal “a tu manera”, ha tenido salida y muy buena.
- Pues no lo he notado mucho con los derechos de autor.
- Eso lo tienes que hablar con el Sr. Itos, tú llamas a Mangu y lo aclaras todo.
- ¿Necesitas nuevo material versionado?
- Estaría bien, pero te quería hablar de otro tema. He leído alguna cosa tuya, de producción propia, y creo que tiene posibilidades.
- Pues nada, ya sabes, publícala.
- Hay un pequeño problema. Es corta.
- El tamaño no importa.
- En este caso, si. Un libro de una cuartilla, por lo extravagante, seguro que se vendería, pero yo vendo libros, no gadgets.
- ¿Me estas pidiendo que masturbe mis obras?
- ¿Cómo?
- Perdona, ¿que las llene de paja?
- Si, pero tampoco te pases como el sueco ese que de un periodista y una esmirriada demente bisexual ha sacado una trilogía de un montón de páginas.
- Bueno, no te asegura nada, pero lo intentaré.
- Por cierto, ¿que es ese ruido de fondo que se oye?
- Un disco rallado.
- ¿Aún pones discos de vinilo?
- No hombre, no. Un amigo me empalmó… un loop de 20 minutos con ese sonido, y en la reproducción aleatoria del Ipod cae de vez en cuando, y no veas como me relaja.
- Chevy, a veces pienso que estas como una cabra.
- Yo también te quiero, Eddy.

martes, 9 de junio de 2009

Avance: El Gay Leal

Navegando por la red, eso que teóricamente no tiene fronteras, me encontré con un artículo en una revista china que evidentemente me fascinó. Como mi conocimiento del idioma chino es más bien limitado, Liu Xiaobo(1) me ha traducido el artículo original que firma el periodista Li Chingqing y se ha publicado en el semanario literario “Shanxi books” en el que se relata la próxima publicación de la obra Chevy Chespir, “El Gay Leal” y que a continuación transcribo literalmente.

Tlansculidos unos meses desde la publicación de su ópela plima “Gaylet”, éxito mundial, de la que se desconocen con exactitud el númelo de ejemplales vendídos y también implesos, ya se habla de la apalición de una nueva tlagedia, que llevalá pol título “El Gay Leal”. Los pocos afoltunados que han tenido acceso a leel un pocas páginas se han solplendido del gilo copelnicano(2) que el autol ha dado ha esta obla. En medios litelalios se especulaba como una continuación algumental de Gaylet pelo, pol lo que se comenta en las famosas teltulias de las casas de te, Ti, Anan, y Men, ha dejado a todo el mundo desolientado, no pol el tufillo a decadencia occidental, sino pol la solplesa, soble todo del título. Aquí, se espelaba el título “El Ley Leal”, y así podel jugal con la dualidad valon/hembla de la hijas del Ley, pelo pala solplesa de todos, el título no deja de sel un lesumen de la obla. Y ahí está la paladoja de todo. La lealtad. Desde nuestlo pensamiento milenalio, intelumpido pol el de las camisas de cuello idem, entendiamos que esas dos palablas elan contlapuestas. Pala podel entendel la obla de Chespil, uno se tiene que metel plimelo en su mundo, saliendo pleviamente del suyo, e intental complendel aquello que no tiene complensión. Así de esta folma se podlá llegal a entendel la idea que Sil.Chevy tiene de hacelnos comulgal con luedas de molino. Algún incauto se ha atlevido a plonostical el nacimiento del Liblo Losa, aunque segulamente el apalato del paltido lo va a plohibil y va a dejal cael una pesada losa soble el tema. El Libro Rojo, culiosamente las dos eles que sabemos plonuncial, no puede tenel nada que le pueda hacel sombla.


(1) Liu Xiaobo regenta un bazar chino del que soy cliente asiduo para la estupidez supina del amigo invisible.
(2) Aquí mi amigo Liu y yo tuvimos una amarga discusión. Yo creo que tendría que haber escrito “coopernicano”, en clara referencia a Dennis Cooper, escritor de libros de temática LGBT, pero él, muy culto, ha preferido la referencia a Nicolás Copérnico y su teoría heliocéntrica.




viernes, 8 de mayo de 2009

Apropiaciones Indebidas I. Gaylet (y Acto IV)

(Viene del post anterior)

Lalo, cabreado como una mona porque su enamorado se ha cargado a su padre, en un acto de heroica desesperación, se suicida(1).

Su hermano Enzo (que en realidad se llamaba Lorenzo, pero que su primera novia, aquella del colegio de monjas, le puso Enzo en un súbito arranque de imaginación), quiere vengarse de tanta muerte y reta a Gaylet a un duelo. Las normas están claras, masturbación con evaluación cualitativa y cuantitativa, según el reglamento de la F.I.O.(2). Los elementos que puntúan más son la cantidad y la distancia. Se reúne toda la corte (a veces se confunde con cohorte) en los lavabos del local, desenfundado ambos sus inhiestas armas. Gaylet al estar en su ambiente, valga la redundancia, se va primero, con tal fuerza que pringa la cara de sus padres, a ambos de los dos. Ellos, en un acto reflejo e inconscientemente se relamen. Enzo que no era gay ni tampoco lo sabia (absurdo, si), se toma su tiempo. Mientras, entre toses y vómitos los padres de Gaylet, ambos de los dos, caen fulminados(3). Al verlo, Enzo tiene una súbita fantasía necrofílica y mientras eyacula patéticamente (modo sumidero), se desvanece(4).

Gaylet se siente victorioso y da un salto de alegría, rompe el fluorescente del techo y los restos de semen que le quedaban en las manos hacen el resto. Gaylet, príncipe de la noche, muere electrocutado, mientras llega el sonido de una canción de Prince. Ironias del destino.

Con todos los principales protagonistas muertos, se acaba la obra.


(1) Informe policial de la muerte de Lalo. Suicidio. El presunto suicida entró en un local “rollo bollo” y dirigiéndose a la teniente O’Neal (a una de las muchas) le dijo : “Tia buena!!!”. Fue tal la sarta de hostias que recibió, que el forense solo encontró como seña de identidad el pircing que llevaba en el ombligo. Era un emoticón sonriente.

(2) Federación Internacional de Onanismo, organismo creado para el goce y disfrute de tal práctica. No confundir con la OMO (Organización Mundial del Onanismo), cuyo principal objetivo es el estudio de la relación entre tal práctica y la pérdida de vista, y se le vincula con asociaciones religiosas.

(3) Informe forense de la muerte de Clod y Tulo. Ingestión por via bucal de un líquido portador del virus H1N1 (primero conocido como “gripe porcina” y después como “gripe nueva”). Se desconoce por el momento, como es que el portador no murió de forma similar. Existen sospechas de que era debido a su manía de lavarse continuamente las manos.

(4) Informe forense de la muerte de Enzo. Todo parece indicar a una muerte por aplastamiento, posiblemente de la tapa de un ataúd. En el lugar de los hechos no se encontró nada parecido, ni ninguno de los presentes, de los pocos que sobrevivieron, recuerda tal objeto. Concluye con “a falta de hallar el arma homicida, se da como causa de la muerte el aplastamiento autosugestionado”.


jueves, 7 de mayo de 2009

Apropiaciones Indebidas I. Gaylet (Acto III)

(Viene del post anterior)

Clod, consigue llevarse al cuarto oscuro a Tulo e intenta arrepentirse con frases como “Estos niñatos no saben lo que dicen” o “Esos muñecos van de “vesasaberque” hasta el culo” (aquí, Clod se muestra en todo su esplendor plumeando al máximo, haciendo de las caidas de ojos, con pestañas rimeladas, su principal arma). Tulo, acostumbrado a tragárselo todo y cuando digo todo, es que es todo, como no podía ser menos, se lo traga. Gaylet entra en el cuarto oscuro, donde se encuentran su padrastro y padre, que hace de madre, pero que por ley es padre, con intención de matarlo, al padrastro, pero se lo piensa dos veces y decide esperar (en un acto de típica indecisión gay).

Clod abandona el cuarto oscuro, y Tulo y Gaylet se quedan solos, mientras que en la penumbra (¿existe la penumbra en un cuarto oscuro?), Patríck espía con la convivencia de Tulo. Gaylet al verse espiado, de un golpe de bandolera le parte el cráneo y le mata (al padre de Lalo (1)). En un ataque de histeria, Gaylet recrimina violentamente a su madre, que recordémoslo, legalmente es su padre, esa postura suya de no querer ver las cosas. Suerte que una nueva aparición del fantasma de su padre impide un marricidio, aunque legalmente se tendría que llamar parricidio.

Clod envía a Gaylet a Chueca, a pasar una temporada para que las aguas vuelvan a su cauce y encarga a dos esbirros, Clembu y Terol(2), a cual más musculoso, para que lo tiren del AVE. Este, aún no muy afectado por la muerte de su posible suegro, porque la investigación, dado su rango, hace buena la frase de “las cosas de palacio van despacio”, va y con solo ver esas camisetas con cuello de pico y ese festival de cosas acabadas en “ceps”, lo descubre(3).

Continuara.....

(1) Informe forense de la muerte de Patríck. Muerte por herida inciso-contusa en el cráneo. El arma, una bandolera, contaba con los siguientes elementos: Móvil, Ipod (de primera generación), monedero, cuatro encendedores, un paquete de clínex, un caramelo, tres juegos de llaves, dos rotuladores, un cargador (que no era ni del móvil ni del Ipod) y un consolador metálico de dimensiones respetables. El efecto onda y el ángulo de entrada unido a los innumerables daños causados, descartan cualquier otro tipo de arma.

(2) En el manuscrito original aparecen los nombres de Rosencrantz y Guildenstern, pero debido a su difícil pronunciación derivaron en Clembu y Terol.

(3) En aquella época corrían informes científicos en que se aseguraba que la condición de ser gay era una enfermedad mental. El autor, no lo discute, lo que si deja claro, al hacer notar la tremenda intuición de Gaylet, es que en absoluto menguaba las cualidades mentales. Estudiosos de ese período histórico han calificado la acción de Gaylet como “shakirada”.


miércoles, 6 de mayo de 2009

Apropiaciones Indebidas I. Gaylet (Actos I y II)

Gaylet, príncipe de la Noche, es una tragicomedia escrita en verso por Chevy Chespir a principios del siglo XXI, probablemente sobre el 2009. Parece que recoge una leyenda urbana recopilada por Sexo Atopicus y la adaptada para reflejar la realidad homosexual de la época. Es una de las obras más conocidas de su autor y uno de los clásicos de la literatura gayversal. Su protagonista, que da el título a la obra, se ha convertido en un arquetipo clásico.

Argumento

Los seguratas de la disco “Arena”, acompañados del parroquiano habitual Hugo, reciben a media noche la visita del fantasma del rey muerto Gaylet. Hugo, el habitual, lo atribuye a los preparativos de la guerra comercial entre las discotecas “Arena” y “Metro”. El hermano del rey Gaylet, Clod (en realidad se llama Claude, pero se hace llamar Clod) es ahora el nuevo rey, al haberse casado con su cuñado Tulo(1). El príncipe Gaylet, vestido de riguroso luto, pantalones, camisa y americana , todo ello negro y de Armani, está melancólico (“Goodbye my lover” de James Blunt, “It's a hard life” de Queen, y “More Than Words" de Extreme suenan incesantemente en su Ipod), por la boda precipitada de su otro padre. Alertado por los seguratas, permanece a las puertas de “Arena” y consigue hablar con el fantasma(2) de su padre, que le explica como fue asesinado por su hermano y le pide venganza.

Lalo, hijo del parroquiano Patríck (importante la tilde en la i), esta enamorado de Gaylet, pero este no puede corresponderle ya que se ha tomado muy a pecho el trabajo que le encomendó el fantasma de su padre. Lalo sufre, creyendo que Gaylet esta loco, aunque a veces se comporte como una loca. En este estado es cuando Gaylet pronuncia su famoso monólogo “Gay o no Gay, esta es la cuestión”, mientras sostiene en la mano un frasco que contiene un apéndice en formol.

Con el propósito de que Clod confiese, Gaylet se sirve de unos emos que acaban de llegar a la disco, para que escenifiquen un drama que represente el asesinato del rey haciendo que el otro rey, Tulo, que hace de reina, pero que legalmente es rey, se avergüence de ello. Le cuesta lo suyo, ya que la cara inexpresiva de los emos, así como esa actitud de taparse una parte de su identidad, hacen ardua la tarea, pero al final lo consigue (a veces la ficción supera a la realidad, pero un emo haciendo el papel de oso, que era lo que en realidad era el rey Gaylet, cuesta de creer).

Continuara.....

(1) En aquella época existían bodas entre personas del mismo sexo. Más dificultoso fue adaptarlo a la realeza, pero se les hizo un estatuto especial que no era inconstitucional ya que no afectaba a la unidad del estado.
(2) El nombre fantasma se puede utilizar con o sin comillas. El muy “fantasma”, del rey, pretendía que le pusiesen el sello fluorescente para entrar y salir de la disco por la patilla.


lunes, 27 de abril de 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.

Después de ¾ de k páginas de lectura, absurda forma de decir 750 páginas, me he quedado con no muy buenas vibraciones. Demasiadas expectativas, tal vez. Ahora no recuerdo el número de páginas que tenía la primera obra de la trilogía, pero si recuerdo que le sobraban las 50 últimas, era como un no saber acabar bien el libro. En el segundo, se pasa una buena parte del libro, poniendo en antecedentes al lector de hechos conocidos de la primera entrega. Me temo que en el tercero, empezará por acabar de explicar todos los interrogantes que quedan abiertos del segundo y nos deleitará con otra historia trepidante. Ansío ver como finalizará el último de la serie. La trama esta bastante bien construida y la forma de explicar determinadas situaciones en paralelo, tiene su mérito. Bueno, eso de paralelo, no se, no se. No, definitivamente no es “en paralelo”, porque no se encuentran en el infinito, digamos que son situaciones comunes que convergen más o menos en el mismo lugar. Una historia de buenos y malos, con heroína (Lisbeth Salander) y héroe (Mickael Blomkvist), policías, periodistas, abogados y matones en situaciones de la vida real y otras que se podrían decir que solo pasan en las películas. La trama gira entorno a la publicación de un reportaje y libro sobre prostitución de importación y una venganza personal. Una cosa que me ha llamado la atención es que en la “súper” avanzada sociedad sueca existen los mismos clisés en cuanto a machismo, homofobia y sexismo que en nuestras latitudes. También me ha parecido que la traducción no está del todo bien lograda, ya que se mezclan términos muy bastos con algún que otro demasiado culto, sonaba disonante. El amueblado de un piso a base de manual de Ikea (que consume unas cuantas páginas) me parece una concesión demasiado populista, igual se trata de publicidad encubierta o de un ramalazo de nacionalismo sueco. Los “puretas” dicen que esto no es literatura y yo que muy “pureta” no soy, tampoco les voy a discutir nada. La novela engancha. Tiene ritmo y no requiere unas grandes dosis de concentración para su lectura. De momento, me ha gustó más la primera, “Los hombres que no amaban a las mujeres”, que esta segunda entrega. Nos tendremos que esperar al mes de junio para saber el “resultado” final. Recomendada para periodos vacacionales en los que el tiempo de lectura no afecte en demasía otras actividades.

martes, 31 de marzo de 2009

Libros I

El otro día me dejaron un libro. Craso error. Los libros que se dejan no se devuelven nunca. Pues raro que soy va y lo devuelvo y encima me habiéndolo leído. El libro en cuestión llevaba por título “El tío Petros y la Conjetura de Goldbach” de Apostolos Doxiadis. Con el título y el autor, me las prometía muy felices. Primero, para parecer un poco más extravagante y segundo, tendría un tema de que escribir en el blog, cosa que estoy haciendo en estos momentos.

Es una novela, que trata sobre la obsesión humana (¿existe la obsesión animal? ¿y la mineral?) y el miedo al fracaso. Ese es el “tio Petros”. Y el motivo de todo ello es el afán por demostrar la famosa (iba a decir archi famosa, pero me he reprimido) “Conjetura de Goldbach”. Para que no tengáis (que viene del verbo tener) que buscar el enunciado, helo aquí: “Todo número par mayor que 2 puede escribirse como suma de dos números primos”. Una conjetura, es algo que se supone cierto pero que no ha sido probado ni refutado. Si se llegase a demostrar su certeza se convertiría en un teorema.

O sea que el “tio Petros” intenta resolver la dichosa conjetura y parece que fracasa (o no) y su sobrino intenta sonsacarle las razones del porque de su abandono y/o fiasco. Y todo esto en un ambiente histórico matemático que parece ser que es bastante veraz.

Creo que es la primera novela matemática que leo. Me ha afectado. Me paso el día pensando como calcular números primos, o sea haciendo el primo. Y como el libro hace referencia, pues también he sentido curiosidad malsana por el “Último Teorema de Fermat” y la “Hipótesis de Riemann” que eran otras conjeturas que hasta hace relativamente poco (pasados los 90) aún no se habían resuelto. Y al final les he cogido cariño y todo, si, me llamareis sensible, pero soy así. Y como guinda del pastel, aparece el “Teorema de la incompletitud de Gödel” que dice: “Ningún sistema consistente se puede usar para demostrarse a sí mismo”.

Aviso a navegantes: Cualquiera que quiera demostrar su inclinación, que no se escude en los de su condición (uy, hasta rima). ¿Como se os ha quedado el cuerpo? La verdad, tuve inclinaciones de ir corriendo al terapeuta y tumbarme en su diván pero terapéuticamente hablando la lectura de esta novela me sirvió para hacerme “cosas” menos físicas y más mentales o sea como una ducha de agua fría, pero seca.