"Como los espléndidos jóvenes de las novelas de Genet, formé saliva en mi boca hasta que fuera una bola de blanca espuma; después la hice rodar como un caramelo sobre mi lengua. Me froté las piernas y me arañé el pecho, mis caderas y los dedos de mis pies estaban pegajosos. La carne de gallina cubrió mi cuerpo como en una súbita corriente y toda mi fuerza se desvaneció.""La cucaracha había metido su cabeza en un plato cubierto con globos de ketchup; su dorso estaba reluciente de grasa. Cuando aplastas cucarachas, sale un jugo de diferentes colores. Las tripas de ésta debían estar llenas de rojo. Una vez, cuando aplasté una cucaracha que andaba sobre una paleta de pintor, salió un líquido color violeta. No había pintura violeta en la paleta, pensé que el azul y el rojo debían haberse mezclado en su diminuto vientre."
"Pero yo estaba tan colgado que mi polla estaba tan pequeña que ni se veía, y no quería que aquella nenita se diera cuenta. Aparte que puedo con las tías con esos culazos... como el de Reiko, mira."
"No era el sonido de un avión. Era el zumbido de un insecto, en algún lugar detrás de mi oreja. Más pequeño que una mosca, revoloteó por un momento ante mis ojos, luego desapareció en un oscuro rincón de la habitación."
"Ni siquiera cuando le quité con cuidado la tirita del culo, Moko abrió los ojos. Reiko estaba envuelta en una sábana en el suelo de la cocina, Kei y Yoshiyama ocupaban la cama, Kazuo yacía junto al tocadiscos, siempre con su Nikomat en la mano, Moko estaba tumbada boca abajo en la alfombra, abrazada a un almohadón. Había una ligera mancha de sangre en la tirita, el ano se abría y cerraba al respirar, me recordaba a un tubo de goma.
El sudor que le corría por la espalda olía a flujo y a esperma.
Cuando Moko abrió los ojos, aún con algunas pestañas falsas, me sonrió. Luego gimió cuando le puse la mano entre las nalgas y se dio media vuelta.
-Tienes suerte de que llueva, la lluvia cura, apuesto a que gracias a la lluvia no te duele mucho.
El sexo de Moko estaba pegajoso. Se lo limpié con un kleenex, y cuando le metí un dedo, sus nalgas desnudas temblaron."
Llevaba unas cuantas páginas y, traducción a parte, mi extrañeza aumentaba. Miré la contraportada y volví a leer que se trataba de su primera novela. “Pués sí que ha evolucionado, es como de la noche al día.”, pensé. Solo había leído Tokio Blues y After Dark, que me habían parecido novelas “diferentes” pero lo de esta rebasaba muchos límites. Extrañado me conecte a internet y en el navegador teclee Ryu Murakami. Como casi siempre lo primero en aparecer fue la wikipedia. Accedi a la entrada y me fui directamente a la bibliografía, y oh!, sorpresa, no estaban los dos libros anteriormente citados. Instantes después descubrí que los japoneses no son tan distintos a nosotros y que si aquí hay quien se llama Juán o José, allí se llaman Ryu o Haruki.
Continuo la lectura de esta novela nihilista llamada Azul casi transparente. Este libro sí que es “diferente”…






