martes, 26 de mayo de 2009

Cerco un centro di gravità...


Hace tres años, estaba cenando en casa de unos amigos. Respondí afirmativamente a una pregunta y tres semanas más tarde cruzaba la campiña francesa a 300 km/h abordo del TGV.

Hace una semana o dos, pasó algo similar. Me hicieron una pregunta parecida y hoy dormiré cerca de la playa donde jugaba “Tazio” y mañana atravesaré en coche la Toscana camino de la ciudad eterna.

Dos destinos diferentes, un mismo objetivo. Y sólo pasaba por ahí. Conclusión, se ha de estar continuamente “pasando por ahí”. La suerte de tener amigos generosos también cuenta y mucho.

Será un viaje gay uy, perdón quería decir guai, en que estaría yo pensando… Y también espero un final feliz, el inicio será duro, casi tres días sin vosotros, pero si vuelvo sin el preciado tesoro, siempre os tendré a vosotros.

lunes, 25 de mayo de 2009

Siete Gatos (II)

Vamos en coche. La carretera, de curvas. El tramo es largo. Las ventanillas están bajadas y un aire fresco inunda el habitáculo. Se esta acabando un cd de “indie”, un poti poti de cosas que proponen por ahí.
El cd se acaba. Se lo que pasará. Es el precio a pagar por el “indie”. Aguanta.

- Oye, ¿ponemos aquel que me gusta tanto?
- Si, tu mismo -contesto lacónicamente -está en la guantera.

Suena la primera canción y cuando va a llegar el primer estribillo me digo "vamos allá":

- Búscate un hombre que te quiera y que te tenga llenita la nevera -ruge con un acento entre cheli y agitanado.
Yo pienso, "mamón de mierda, si ya lo tienes, si solo hago que estar en el súper". Gracias a Dios, tener que adelantar a dos coches me distrae de los estribillos siguientes, aunque me quedo pensando en eso de la "chuquera". Paciencia. En la que empieza a sonar a continuación, la patada viene al principio.

- Guapoooo, guapoooo….

A parte de que se lo crea y lo es, la puta canción "Uh oh, Uh oh" de Lumidee dice eso, lo del título, no guapo! Entro en una curva pasadito y he frenar bruscamente. Por suerte también frena el guapo. Hago un doble embrague y sin querer (o si) le doy al salto de canción.

- A gat chuuuuuts de mot tu playeeeent… -canta, haciendo movimientos a lo Travolta.
- Jooooder –se me escapa.
- ¿Cómo?
- No nada, pensaba que aquel tractor iba a entrar -y consigo que pierda el hilo del “You're the one that I want”.

Que rabia me da. ¿Cómo es posible que un rubito finito como él pueda hacer eso? Deja ir algún "ooh ooh ooh, honey", pasable. Por suerte es relativamente corta y se acaba, pero vamos encaminados al desastre total. Con su peor tono y una voz de pito para intentar un falsete desafina diciendo:

- Saking tu de jal lalipopop... sei lo, sei lo...

Pobre Mika y pobre chupa-chups. Que coño, pobre de mi! De la siguiente curva salgo fuerte y el coche derrapa en exceso, pero dos golpes de volante lo arreglan todo. Unos metros más allá me detengo.

- ¿Que pasa?
- Nada, que me he mareado –miento.

Salgo del coche. Respiro profundamente. Paseo unos metros. Al volver a entrar en el coche le digo:

- ¿Te importa que ponga Sibelius? Quiero disfrutar del paisaje.
- Bueno, con lo bien que me lo estaba pasando…

La probabilidad de auto accidentarnos era muy alta. La de James Blunt que seguía, el "You're beautiful" la cantaba como "I'm beautiful". Dos.


viernes, 22 de mayo de 2009

Noche VIII


Hace un par de semanas, un jueves, salí a tomar algo. Acusado de monótono por siempre ir a los mismos sitios me dije: “Chevy, has de cambiar de aires”. Cuando me llamo a mi mismo por el nombre, me siento más implicado con lo que digo. Un día tengo que probar de hacer “aquello” fantaseando conmigo, igual hasta me implico y consigo un doblete. Pero bueno, ese no era el tema. Salí y fui a un bar de copas que ya había estado con alguien un par o tres veces, pero hace más de un año de eso. El sitio es “fashion” y la gente que lo había visto, también. Ah, olvidaba decir que el susodicho local es de ambiente.

Entro, paso la puerta, paso una cortina, i oh!, sorpresa. Estaba vacío, desierto, los dos únicos moradores, eran el y la barman. Nadie más. Era la una de la madrugada. Un jueves. Vuelvo a enfocar bien la mirada y nada, nadie. Me miro a mi mismo, cosa a veces difícil sin un espejo delante, y me auto diálogo:

- Chevy, ¿Qué hace un chico como tu en un lugar como este?
- A mí que me explicas, Chevy. Tu querías cambiar y aquí estamos.
- No me jodas, Chevy, para tomarme una copa solo, me quedaba en casa.
- Siempre tan egocéntrico y egoísta. Dirás para tomarnos una copa. Chevy, eres el fiel reflejo de papá.
- Eh, Eh. Chevy, a papá no le metas por medio.
- Mira, Chevy, querido, el tiene la culpa de todo pero es inocente.
- Chevy, perdona, estamos la entrada de un local vacío, cuatro ojos nos están mirando y hemos de tomar una decisión.
- Nos quedamos, Chevy, seamos consecuentes.

Y así fue. Me acerque a la barra, pedí lo de siempre, sin decir “lo de siempre” y una vez servido y pagado, me dirijo al barman y le digo:

- ¿Pasa algo esta noche?
- No, no. No pasa nada.
- No, si eso ya lo veo –le contesto y prosigo- ¿Es la crisis?
- Será la crisis.

Saque mi smartphone, y me puse a escribir alguna cosa que seguramente ha acabado colgada aquí. Durante el tiempo que duró el trasvase de la copa a mi organismo creo que entraron en el local dos parejas. Se detuvieron en el mismo lugar que Chevy-Chevy antes se habían detenido y optaron por hacer exactamente lo contrario que nosotros.

Cuando no quedó más líquido que trasvasar, muy educadamente me despedí del y de la barman (¿o tendría que decir barwoman?) y salí. Allí, en la calle, con un aire algo más fresco, volvimos a hablar.

- Hoy no has pescado.
- Querrás decir que hoy TAMPOCO hemos ligado.
- No había mucha cosa aprovechable.
- Es que no podemos salir tan apurados.
- Igual se nos notaba mucho.
- ¿Tú crees?

jueves, 21 de mayo de 2009

J'Accuse II


Cada día, los padres de la patria se inventan algo. Desconozco si en otras latitudes (y longitudes también) tienen una ley que “obliga a los padres a comunicar a sus hijos si son adoptados, tan pronto como éstos tengan madurez suficiente para comprenderlo y, en todo caso, una vez hayan cumplido los doce años “. Aquí, como tenemos un gobierno dentro de otro gobierno que a su vez está dentro de otro gobierno, pasan estas cosas, que se preocupan mucho. Una vez se lo expliqué a un extranjero, lo del gobierno cebolla, y me dijo si eso estaba en Rusia, porque le explicaba una historia de matrioskas. Pongamos que hablo de… Catalunya, de España y de Europa.

Ya me esta bien que se preocupen de las minorías, pero y de las mayorías ¿quien se acuerda? ¿Y nuestros derechos? ¿Sabemos de donde venimos? ¿No tendría que ser obligatoria una prueba de ADN para certificar nuestra procedencia? No, no, no es para reír. Sino mirar al pobre niño inglés de 13 años que tres meses más tarde se entera que uno de 15 le había puesto los cuernos con su novia. De matador a matado y todo por no gastarse unos euros (consultar tarifa y combinaciones!!!) Con esta medida se potenciaría la industria de los laboratorios de análisis y seguramente agilizaríamos muchos procesos judiciales (no discuto el posible problema que se generaría por un aluvión de nuevos casos de divorcio).

Y cuando, ellos contentos por haber contentado a las mayorías y a las minorías, seguro que le darán una vuelta más de tuerca. Ahora ya sabemos de donde venimos, pero ¿y la fantasía o la imaginación de nuestros procreadores en el acto de la concepción? Tela marinera. Pero todo llegará. No se coartará nuestra libertad, no, el derecho a escoger lo ejerceremos, pero aquel chip que tendremos implantado captará nuestros impulsos eléctricos y GoogleFuck nos los administrará y guardará, y no porque me caigan bien, sino porque serán la muñeca mas grande de la matrioska.

PD: En un gobiernito aún más pequeño, de una ciudad cercana a la mía, promulgaron una orden municipal en la que obligaban a los dueños de perros a pasearlos un mínimo de 20 minutos diarios. Por suerte, ya lo han derogado.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Sir Chevy


Hoy 20 de mayo de 2009 pasará a la historia como el día en que Chevy ha sido nombrado Sir Chevy, Señor de Oriotavresbo. Me honra haber recibido tal parabién de Sir Thiago de las Zapas Plateadas. El sabe que los premios no me gustan, de hecho sólo aceptaría un Planeta y después un Cervantes, el Nobel, no, es pura dinamita. Lo acepto con alegría e ilusión.

En primer lugar, la coincidencia de la fecha, Ese mismo día de 2001, se inició la Wikipedia en español y unos años antes, en 1992 un club de fútbol que puede ganar la tercera, ganase su primera Copa de Europa, y también que en 1956 el bikini se convirtiese en una bomba atómica (no es exactamente así, pero me ha quedado más gracioso). ¿Coincidencia o predestinación?

En segundo lugar, eso de tener un título nobiliario, pues si, también me hace ilu. Me faltaba uno y enseguida he buscado algo para el escudo. Pensaba en un Karlstad o un Kramfors de Ikea, porque tal como está la crisis, me salía apañadito, pero que coño, un día es un día, y ya lo tengo. Un fantástico Rivage de RocheBobois y si alguien se pregunta el porque, la respuesta es fácil: el francés me tira.

Y por último me hace ilusión hacer lo mismo que he hecho con los otros premios, aceptarlos pero sin acabar de completar la pirámide. De hecho también me encantaría repartirlos, por ejemplo al dador de este, a Thiago, le otorgaría el de “Príncipe y Gran Senescal de Escocia”.

Absurdo VIII

(Hola) Aquí tendría que haber escrito como dos amigos se saludan a lo "piedra, papel o tijera" pero me he hecho un lío con las palabras y con las manos.

- Sabes.
- No, dime.
- Soy daltonístico.
- Querrás decir daltónico.
- No, no, he dicho lo que quería decir.

Aquí el amigo que acaba de decir la frase se sale del post y se dirige al lector: “Ahora os pensareis que todo esto va de confusión de colores, que da mucho juego, pero creo que el autor va de otro palo. Le seguiremos la corriente”. El susodicho amigo vuelve al post y dice:

- Si, me reafirmo, soy daltonístico.
- Creo que te confundes.
- A ver, ¿como crees que se tiene que decir?
- Que eres dantonista.
- ¿Danto que?
- Dantonista, partidario de ese, el Danton.
- Ni puta idea.
- Si hombre, la revolución francesa. Danton, Robespierre....
- Ah. Aquello del tenis, “égalité".
- Bueno, si pero no.
- ¿?
- El si sería la igualdad.
- ¿Y el no?
- El no es un si condicional.
- Entonces tendrías que haber dicho "Bueno, si, pero si condicional".
- Estás quisquilloso.
- No, es que he interpretado el "si pero no" como un caliente-caliente.
- Pues sí, con el "égalité" te has calentado, pero con el tenis, enfriado.
- Pero yo, cuando miro el Roland Garros, oigo que lo dicen.
- Ya, pero de revolucionario, poco.
- En eso, hasta te puedo dar la razón.
- Y ahora condescendiente. Pero insisto eso viene de Danton.
- Yo me reafirmo, dal-to-nís-ti-co.
- Explícate.
- Relacionado de los hermanos Dalton.
- ¿Los del Lucky Luke?
- Si. Cada día me siento más identificado con ellos.
- ¿Con la maldad?
- No, con las ansias de escapar...


lunes, 18 de mayo de 2009

Siete Gatos (I)

- ¿Otro café?
- Bueno, si
- Creo que bueno si que lo es.
- Si, si.

Cojo la cafetera y le lleno la tacita, hasta un dedo del borde. Consigo no derramar ni una gota, eso es importante, después cuesta sacar la mancha del mantel. Él, se acerca la azucarera y se sirve un cucharadita.

Empieza su ritual. “Dring, Dring, Dring”. Con suma delicadeza, sujetando el cubierto con el pulgar y el índice realiza un ligero movimiento circular, el resto de los dedos, rígidos, apuntan no se donde. “Dring, Dring, Dring”. Me empiezo a poner nervioso. ¿Serán las tacitas, será esa mini cucharita lo que hacen ese ruidito? En casa de mi abuela no hacían ese ruido. Y después “Clinc Clinc”. Golpea la cucharita en el borde de la tacita y se la acerca a la boca. Mis nervios van en aumento. Voltea el diminuto cubierto en su boca, y lo deja en el platito mientras con los labios hace un leve movimiento, casi imperceptible. “Que pare, que pare”, pienso yo. Pero no, hoy será como siempre. Con los mismos dedos que ha utilizado para la cucharita coge la tacita. Esta vez, el corazón y el anular están recogidos, pero el meñique sigue rígido. Se la lleva a la boca y sorbe un poco. Yo dirijo mi mirada hacia el techo, allá donde teóricamente apunta el meñique. Oigo el inevitable “srup”. Hoy por suerte miraba al techo, pero mi cuerpo ya está rígido, dispuesto al ataque. Con parsimonia deja la tacita en el platito y se oye el insufrible “aahhhh”, de satisfacción, supongo.

- Si, es bueno –dice.
- Es lo que hay –respondo.

Respiro profundamente. Tengo la cafetera a mano. Tengo su cara a mi alcance. Será rápido.

Vuelvo a respirar profundamente, esta vez expulso sonoramente el aire por la nariz. No sé cuando empecé a fijarme en demasiadas cosas. Me relajo. Me siento magnánimo. Se lo perdono, pero me la apunto. Una.