Ahí, sentado se lo quedó mirando. No era nada nuevo, por suerte, poco habitual. Estaba acostumbrado a tenerlo todo controlado, pero eso, de vez en cuando, se le escapaba. Analizó los últimos acontecimientos para encontrar una respuesta. Había indicios que podían señalar en una dirección, pero su obsesión en buscar una regla común, le impedía sacar una conclusión. Le costaba recordar los precedentes de la última vez. Se concentró en los más recientes, igual conseguía seguir el hilo. Todo había transcurrido de manera más o menos habitual. La rutina de siempre. Bueno… tal vez aquello… pero no, seguro que no, aquello sucedía en más de una ocasión, y no coincidía con el objeto de su investigación. Volvió a observarla con más detenimiento, desde diferentes ángulos y siguió sin encontrar la respuesta. Al principio no le dio excesiva importancia, pero si no era normal, bueno, poco habitual, lo que le inquietaba más era que la localización era cuanto menos rara. No estaba centrada, ladeada, hacia la izquierda. Miró del revés, y nada. Suspiró. Miró al trasluz y algo, como era de esperar. Inició el movimiento para… pero se detuvo, no aportaría nada a su investigación. ¿Y si abría una hoja excel donde anotar todo lo sucedido en las últimas 24 o 48 horas y así empezar a tener una pequeña base de datos de antecedentes clínicos? Cuando le vino a la memoria un posible nombre para la hoja de cálculo, tiró los calzoncillos al suelo. “Sin rastro” jamás le había gustado.
Las historias de Jorge: Gorka 2.
Hace 2 días






